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La gente de Tumaco, municipio conocido también como la Perla del Pacífico, vive su cotidianidad inmersa en sus casas construidas sobre palafitos, y, sobre sus arenas grises corretean los niños detrás de una pelota para llegar a ser como sus recientes ídolos: Armero e  Ibarbo y sus viejas glorias: Willington Ortiz y Leider Preciado.
La gente de Tumaco, municipio conocido también como la Perla del Pacífico, vive su cotidianidad inmersa en sus casas construidas sobre palafitos, y, sobre sus arenas grises corretean los niños detrás de una pelota para llegar a ser como sus recientes ídolos: Armero e Ibarbo y sus viejas glorias: Willington Ortiz y Leider Preciado.
La gente de Tumaco, municipio conocido también como la Perla del Pacífico, vive su cotidianidad inmersa en sus casas construidas sobre palafitos, y, sobre sus arenas grises corretean los niños detrás de una pelota para llegar a ser como sus recientes ídolos: Armero e  Ibarbo y sus viejas glorias: Willington Ortiz y Leider Preciado.
La gente de Tumaco, municipio conocido también como la Perla del Pacífico, vive su cotidianidad inmersa en sus casas construidas sobre palafitos, y, sobre sus arenas grises corretean los niños detrás de una pelota para llegar a ser como sus recientes ídolos: Armero e Ibarbo y sus viejas glorias: Willington Ortiz y Leider Preciado.
Tumaco, el segundo puerto sobre el Pacífico en Colombia después de Buenaventura, es tierra fértil en músicos, futbolistas y  gente alegre.
Tumaco, el segundo puerto sobre el Pacífico en Colombia después de Buenaventura, es tierra fértil en músicos, futbolistas y gente alegre.
La gente de Tumaco, municipio conocido también como la Perla del Pacífico, vive su cotidianidad inmersa en sus casas construidas sobre palafitos, y, sobre sus arenas grises corretean los niños detrás de una pelota para llegar a ser como sus recientes ídolos: Armero e  Ibarbo y sus viejas glorias: Willington Ortiz y Leider Preciado.
La gente de Tumaco, municipio conocido también como la Perla del Pacífico, vive su cotidianidad inmersa en sus casas construidas sobre palafitos, y, sobre sus arenas grises corretean los niños detrás de una pelota para llegar a ser como sus recientes ídolos: Armero e Ibarbo y sus viejas glorias: Willington Ortiz y Leider Preciado.
Un pueblo, en su mayoría afrocolombiano, que a pesar de tanta adversidad, violencia, inseguridad y pobreza extrema es amable, hospitalario y arrolladoramente cálido.
Un pueblo, en su mayoría afrocolombiano, que a pesar de tanta adversidad, violencia, inseguridad y pobreza extrema es amable, hospitalario y arrolladoramente cálido.