Frutos rojos, cerezas, fresas, moras, arándanos, uvas, frambuesas
Los frutos rojos pueden ayudar a reducir el colesterol, cuidar de la salud cardiovascular y en especial, luchar contra los radicales libres, - Foto: Getty Images

vida moderna

Esto le pasa al cuerpo si se comen frutos rojos todos los días

Una ración de frambuesas aporta el 80 % de las ingestas diarias recomendadas de vitamina C.

Los frutos rojos, además de su color intenso y atractivo, aroma y rico sabor, son una fuente de nutrientes esenciales para el organismo que muy pocos conocen. Comer frutos rojos aporta diferentes nutrientes esenciales para el correcto funcionamiento del cuerpo, por lo que es muy beneficioso su consumo diario, algo a aprovechar sobre todo cuando están de temporada.

En concreto, los frutos rojos o del bosque forman un grupo de alimentos comestibles entre los que se encuentran las moras, los arándanos, las frambuesas, las fresas, las ciruelas o las cerezas, entre otras frutas que crecen en pequeños árboles o arbustos y que, en la actualidad, se cultivan.

Los expertos de la Fundación Española del Corazón señalan que las frutas -y también los frutos rojos- pueden ayudar a reducir el colesterol, cuidar la salud cardiovascular y, en especial, luchar contra los radicales libres, que son los elementos que aceleran el envejecimiento celular y aumentan la predisposición a desarrollar diversas enfermedades.

Aunque la naranja es la fruta más conocida a la hora de hablar de vitamina C, lo cierto es que las fresas aportan mayor cantidad de este nutriente.

Lo ideal es consumir un tazón de frutos del bosque al día, pero lo cierto es que cada quien es libre de elegir la cantidad que considera más adecuada para su cuerpo. Esto, siempre teniendo en cuenta lo que indique el nutricionista.

Las fresas

  • Uno de los ejemplos de frutos rojos más conocidos son las fresas. Esta fruta, que tiene bajo contenido energético, aporta vitamina C, antocianinas y ácidos orgánicos, según la Fundación Española de Nutrición (FEN).
  • Aunque la naranja es la fruta más conocida a la hora de hablar de vitamina C, lo cierto es que las fresas aportan mayor cantidad de este nutriente. También son fuente de diversos ácidos orgánicos, entre los que destacan el ácido cítrico.
  • Es una de las frutas con mayor capacidad antioxidante, por la presencia de antocianinas y la presencia en su composición de polifenoles y de la vitamina C, que contribuyen a la protección de las células frente al daño oxidativo.

Grosella

  • Este fruto rojo, aunque menos común, es perfecto para el verano, ya que su estacionalidad se centra en los meses de agosto y septiembre. Además, es fuente de fibra y vitamina C, siendo las negras más ricas en esta vitamina que las rojas.
  • De hecho, una ración de grosellas cubre el 90 % de las ingestas recomendadas de esta vitamina.
  • En cuanto a los minerales, posee cantidades considerables de potasio y hierro. Las grosellas son también ricas en sustancias polifenólicas, como los flavonoides.

Ciruelas

  • El principal componente de las ciruelas es el agua, al igual que en la mayoría de frutos, y aunque no es relevante el aporte de vitaminas, contiene vitamina E y provitamina A.
  • Es ideal para problemas digestivos como el estreñimiento, ya que destaca la presencia de sorbitol, de leve acción laxante.
  • Es fuente de minerales, siendo el más elevado el potasio. Incluso, aportan ácidos hidroxicinámicos, así como se destacan por su actividad antioxidante.

Mora

Cerezas

  • Entre sus beneficios, aporta cantidades considerables de fibra, que mejora el tránsito intestinal, y en pequeñas cantidades contiene vitamina C, tiamina, folatos y provitamina A.
  • Tiene cantidades importantes de potasio y en menor proporción magnesio, hierro, fósforo y calcio.

Frambuesas

  • La mayoría de las variedades son de verano y, al igual que las anteriores, destaca por su alto contenido en fibra. También es fuente de vitamina C y folatos.
  • Una ración aporta el 80 % de las ingestas diarias recomendadas de esta vitamina C, según FEN.
  • Destaca su alto contenido en compuestos fenólicos (monofenoles, polifenoles y flavonoides) entre los que se encuentran antocianinas, cianidinas, elagitaninos, ácido elágico e hidroxicinamatos, que junto a la vitamina C hacen de este alimento una gran capacidad antioxidante.