Dermatitis
Los problemas de la piel no siempre son un síntoma del estrés, por lo que se debe consultar al médico si se presentan. - Foto: Getty Images/iStockphoto

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Estrés: problemas que puede causar en la piel

Cuando se posee estrés por periodos prolongados, se debe acudir a un especialista para evitar problemas de salud.

El estrés, en el campo de la medicina, es la respuesta del cuerpo a una presión física, mental o emocional. Casi todas las personas sienten estrés a diario y el exceso de trabajo, la ansiedad o vivir situaciones traumáticas pueden desencadenar estrés.

El estrés es un mecanismo de protección pues ante cualquier amenaza el cuerpo responde con de esta forma. Sin embargo, puede producir cambios químicos que elevan la presión arterial, la frecuencia cardíaca y las concentraciones de azúcar en la sangre.

Según los especialistas en salud de Sanitas, existen varios tipos de estrés entre los que están el estrés normal, el estrés patológico, el estrés postraumático y el estrés laboral. En todos los casos se debe mantener el sentimiento bajo control para evitar afecciones como la depresión.

Por lo anterior, aprender qué causa o desencadena el estrés y qué técnicas de afrontamiento funcionan para cada persona pueden ayudar a reducir la ansiedad y a mejorar la vida diaria. Cada persona es distinta, por lo que puede ser necesario intentar diferentes cosas hasta descubrir qué funciona mejor.

Así mismo, el tener estrés con frecuencia o que este dure por un tiempo prolongado puede manifestarse con cambios en la piel. Por ello, el portal especializado Mejor con Salud listó una serie de afecciones en la dermis que podrían estar relacionadas con este problema:

  • Dermatitis atópica: es una afección que causa enrojecimiento y picazón en la piel. Puede ser crónica e intensa en algunos periodos y, cambios súbitos en la temperatura corporal y el estrés, pueden empeorar los síntomas al causar sudoración.
  • Problemas de cicatrización: quienes padecen estrés crónico podrían tener problemas a la hora de cicatrizar y regenerar heridas en la piel, lo que favorece las infecciones o cicatrizaciones no adecuadas o estéticas.
  • Psoriasis: es una enfermedad crónica de la piel que se caracteriza por la aparición de zonas enrojecidas, irritadas, que se engrosan y descaman. Hay factores que pueden generar brotes y dificultar su tratamiento, según Sanitas; entre estos están las infecciones de las vías respiratorias altas, el clima seco, el estrés, la escasa exposición al sol, las quemaduras solares y el consumo excesivo de alcohol.
  • Excoriaciones: se produce cuando, después de sufrir un episodio de estrés, la persona comienza a rascar un área de piel repetitivamente, provocándose lesiones. En este caso, se requiere tratamiento psicológico para aminorar la patología.
  • Acné: está relacionado con la producción de acné pues, según Vogue, este tipo de acné se caracteriza por aparecer en zonas alrededor de la boca, en el mentón y la mandíbula. Esto se debe a que el organismo produce hormonas neuropéptidas y citocinas que influyen en el comportamiento de las glándulas sebáceas afectando la condición de la piel.
  • Dermatitis seborreica: de acuerdo con el portal de salud MedlinePlus, esta afección también es conocida como caspa. Esta genera hongos y grasa excesiva en el cuero cabelludo que se manifiesta en partículas de color blanco que provocan comezón. Los climas extremos, el cansancio, la obesidad, el estrés y los trastornos en el sistema nervioso pueden ser causantes de esta afección en el cuero cabelludo.
  • Alopecia areata: el estrés físico o emocional puede causar la caída de la mitad hasta tres cuartos del cabello en el cuero cabelludo. El cabello tiende a caerse en mechones cuando se aplica el champú, se peina o se pasan las manos a través del pelo. Es posible que no se note esto durante semanas a meses después del episodio de estrés.
  • Urticaria: es una serie de ronchas rojas que pican, que resultan de una reacción de la piel, de acuerdo con Mayo Clinic. La reacción cutánea puede estar desencadenada por: analgésicos, insectos o parásitos, infección, rascarse, calor o frío, estrés, entre otros.