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Los altos niveles de azúcar en la sangre pueden ser un riesgo para la salud.
Los altos niveles de azúcar en la sangre pueden ser un riesgo para la salud. - Foto: Getty Images/iStockphoto

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Magnesio: así se debe consumir para regular los niveles de glucosa

El magnesio es un nutriente que el cuerpo necesita para mantenerse sano.

La glucosa es un tipo de azúcar y es la principal fuente de energía del cuerpo, pero cuando esta se eleva puede ser hiperglucemia, y lo anterior es un signo de diabetes, una enfermedad que causa enfermedad del corazón, ceguera, insuficiencia renal y otras complicaciones, de acuerdo con Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

Así las cosas, para conocer los niveles de glucosa se debe realizar un examen a través de una prueba de sangre de laboratorio o también con glucómetro y lo ideal es que se mida al levantarse por la mañana y antes del desayuno, y se considera normal si los niveles de glucosa se sitúan entre los 70 y 100 mg/dl en ayunas y en menos de 140 mg/dl dos horas después de cada comida, de acuerdo con el Grupo Sanitas de España.

La voz de alarma debe saltar cuando los niveles de glucosa en la sangre, estando en ayunas, se sitúan entre 100 y 125 mg/dl y después de comer entre los 140 y los 199 mg/dl.

Por tal razón, se diagnostica diabetes si el nivel de glucosa en ayunas es de 126 mg/dl (7.0 mmol/L) o superior en dos exámenes diferentes. Los niveles entre 100 y 125 mg/dl (5.5 y 7.0 mmol/L) se denominan alteración de la glucosa en ayunas o prediabetes y estos niveles son factores de riesgo para la diabetes tipo 2.

Por ello, si los niveles de glucosa están elevados la biblioteca indicó que el consumo de magnesio ayuda a ajustar los niveles de glucosa en la sangre, pero el consumo de este nutriente depende de la edad y el sexo, pero las recomendaciones de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH, por sus siglas en inglés) son:

  • Bebés hasta los 6 meses de edad: 30 mg
  • Bebés de 7 a 12 meses de edad: 75 mg
  • Niños de 1 a 3 años de edad: 80 mg
  • Niños de 4 a 8 años de edad: 130 mg
  • Niños de 9 a 13 años de edad: 240 mg
  • Adolescentes (varones) de 14 a 18 años de edad: 410 mg
  • Adolescentes (niñas) de 14 a 18 años de edad: 360 mg
  • Hombres: 400–420 mg
  • Mujeres: 310–320 mg
  • Adolescentes embarazadas: 400 mg
  • Mujeres embarazadas: 350–360 mg
  • Adolescentes en período de lactancia: 360 mg
  • Mujeres en período de lactancia: 310–320 mg

Adicional, la biblioteca señaló que la mayor parte del magnesio en la dieta proviene de vegetales de hoja verde oscura, pero otros alimentos que son buena fuente de magnesio son:

  • Frutas como bananos, albaricoques o damascos secos y aguacates.
  • Nueces como almendras y anacardos.
  • Arvejas (guisantes) y fríjoles (leguminosas), semillas.
  • Productos de soya como harina de soya y tofu.
  • Granos enteros como arroz integral y mijo.
  • Leche.

De todos modos, la información antes dada de ninguna manera sustituye la asesoría médica y por ello lo primero que hay que hacer es consultar a un experto de la salud para que sea este quien guíe el proceso e indique qué es lo más adecuado para cada persona.

Sobre la misma línea, los institutos explicaron qué pasa si no se consume suficiente magnesio y señalaron que a corto plazo, el consumo insuficiente de magnesio no produce síntomas evidentes. Cuando las personas sanas no ingieren suficiente magnesio, los riñones ayudan a retener magnesio limitando la cantidad que se elimina en la orina.

“Sin embargo, el consumo insuficiente de magnesio de forma prolongada puede causar deficiencia de magnesio. Además, algunas enfermedades y medicamentos interfieren con la capacidad del cuerpo para absorber magnesio o aumentan la cantidad de magnesio que excreta el cuerpo, lo cual también puede causar deficiencia de magnesio. Algunos síntomas de deficiencia de magnesio son la pérdida del apetito, náuseas, vómitos, fatiga y debilitamiento. La insuficiencia extrema de magnesio puede causar entumecimiento, hormigueo, calambres musculares, convulsiones, cambios de personalidad y anomalías en el ritmo cardíaco”, señalaron los institutos.