crianza

Nace proyecto para ayudar a padres colombianos en el exterior a transmitir el español a sus hijos

Enseñar el español en un país de lengua diferente es una carga emocional para los padres. Con Curuba y Cocuyo, María Inés McCormick busca darles herramientas para que el proceso de transmitir el idioma y la cultura colombiana sea más sencillo y divertido


María Inés McCormick es una periodista colombiana, migrante y mamá de dos hijas que vive en Burdeos junto con su esposo Olivier, padre de Elöise y Victoria. Vivir en un país como Francia donde no se habla español le generó a esta colombiana una preocupación porque durante la crianza se dio cuenta de que, si no tomaba cartas en el asunto, sus hijas iban a perder contacto con el español y la cultura colombiana.

“Todas las condiciones están dadas para que esa segunda lengua se pierda porque tus hijos crecen con la lengua del país en el que están viviendo, con la que hablan en los colegios y donde se da la vida cotidiana”, dice. Pero también imaginó que si a ella le estaba sucediendo esa inquietud, era muy probable que también la tuvieran otros migrantes. Si no hacía un esfuerzo extra, ellos correrían con la misma suerte.

De esa preocupación personal nació Curuba y Cocuyo, un proyecto que busca ayudar a aquellas familias que viven en el exterior y quieren mantener el uso del español como segunda lengua.

La iniciativa tiene un componente adicional que es transmitir la cultura colombiana a los hijos de expatriados. Esto se hace con actividades lúdicas que los padres pueden hacer con los niños mientras les hablan en español. Un ejemplo de ello es hacer una guacamaya. Ella les da las instrucciones desde el sitio web y les indica otras actividades que pueden complementar esta experiencia. Otro ejemplo puede ser hacer recetas de las dos culturas. “Yo les doy las herramientas, pero la meta la pone cada familia”, dice María Inés. Hay un contenido de información y juegos para aprender el español gratis y una suscripción que incluye actividades para desarrollar con la familia en español para quienes quieren ir más lejos.

Maria Ines McCormick

McCormick dice que no es cierto que los niños aprenden la lengua materna o paterna por osmosis, de solo oír hablar a los padres. De eso se dio cuenta al ver a su alrededor las diversas experiencias que tenían otras familias como la de ella, en países diferentes y con matrimonios de diversas culturas. Había parejas de un mismo país que criaban sus hijos en otro, o parejas de dos culturas diferentes viviendo con sus hijos en otro país, en cuyo caso sus hijos son catalogados como de tercera cultura. Era un problema macro y micro a la vez. Solo en Estados Unidos notó diferencias. “Allá se habla mucho el español, pero en ciertas zonas o estados. La exposición varía según la ciudad donde te encuentres”.

También notó que no era lo mismo aprender español en Francia o en Canadá, donde es más fácil encontrar un colegio bilingüe para matricular a los hijos para que estén expuestos a la lengua española desde temprano. En Colombia es diferente porque los expatriados aquí tienen el colegio italiano, el francés, el alemán, pero, dice ella, “en el mundo no hay colegios españoles, ni mucho menos colombianos”.

Enseñarles a ellos a hablar español afuera de Colombia, por lo tanto, es más complejo porque para que el niño aprenda la segunda lengua es necesario que tenga mucha exposición a ese idioma. Además de eso, hay que sacar a los menores de su zona de confort, pues se comunican en el idioma que más le entiendan a la mamá o al papá. “Ellos no son bobos y si saben que hablas el francés, ellos solo te hablan en esa lengua. Entonces el esfuerzo para que hablen en el otro idioma debe venir con una motivación”.

Su propuesta es decirle a la gente pasemos el lenguaje y la cultura a través del juego, con actividades que a ellos les resulten divertidas. Cuenta que Elöise, su hija de 8 años, ya integró en su vida diaria que habla francés y español, y ya observa las ventajas, “pero debes poner al niño en esa situación en que le vean la utilidad: leer un libro, ir a un sitio donde hablen esa segunda lengua, ver una película, etc.”.

Además de eso, hizo una encuesta con más de 100 colombianos que viven fuera del país y que criaban a sus hijos. El 90 % le contestó que transmitir la lengua era importante. Pero al mismo tiempo decían que hacerlo era un trabajo muy duro. Algunos insistían, pero otros no y los resultados de la inversión de tiempo se notaban en el nivel de español de sus hijos. “Para ellos es una carga mental más criar un hijo bilingüe. Si era muy importante para ellos lo intentaban, pero si no, dejaban así”.

Con esa información lanzó su proyecto que está enfocado en niños hasta los 11. “Es más fácil en los primeros años cuando aún están en la casa y no han empezado la escolaridad”, dice y explica que esto es así porque después de los 3 años el niño empieza a socializar y a cambiar el idioma por la lengua local. “Ahí es cuando los papás tienen que asumir ese trabajo”.

María Inés dice que para las actividades solo se requiere de 15 minutos diarios para sensibilizar a los niños al idioma. La lengua y la cultura deben estar vivas, piensa ella. No es lo mismo ver películas en español que interactuar con los niños en ese idioma.

El resultado ha sido muy positivo. Muchos se han abonado al servicio y además de eso, se despertó un interés de otras entidades relacionadas con la hispanidad y la migración interesadas en hacer talleres virtuales. Se calcula que en el mundo hay 5 millones de colombianos que viven fuera de Colombia, de los cuales muchos no van a volver porque se organizaron en otros países. Ellos son los más interesados no solo en la cultura y el idioma, sino en temas de interés por el simple hecho de ser migrantes.

McComick no desarrolló una aplicación sino una experiencia de padres e hijos que, sentados, pasan tiempos juntos, hablando en español y transmitiendo la cultura colombiana. La idea es crear, además, un recuerdo con su hijo, un lazo, una experiencia”. Para ella era importante que sus hijas no fueran extranjeras que no supieran que es arepa o que significa ‘mamar gallo’. “Ellas no lo sabrán si no se los enseño”, dice. Pero hay muchas otras razones por las cuales mantener el idioma es importante, como poderse comunicar con la familia que quedó en el país de origen.

El componente cultural también es importante porque, como constató en su experiencia, eso ayuda a entender de dónde viene el padre o la madre migrante. “Yo quería que ellas entendieran quién soy y de dónde vengo. Mi personalidad se hizo en español con mi vida en Colombia y soy eso que viví en Colombia. Aunque me he integrado a Francia en algunas ocasiones sigo siendo colombiana y quiero que ellas sepan por qué su mamá habla así, con acento el francés y por qué soy diferente en el contexto francés. Porque no soy la misma en español que en francés”.

Curuba y Cucuyo
En Curuba y Cucuyo los padres encuentran actividades faciles como hacer en papel animales de la fauna nacional como este jaguar. a partir de ahí surgen una serie de actividades en las que padres e hijos pueden interactuar en el idioma para extender su vocabulario. - Foto: Cortesia

La importancia de transmitir la cultura llegó porque se dio cuenta de que los franceses viven orgullosos de su nacionalidad y tienen muchos referentes para sentirse así: la torre Eiffel, la historia, la gastronomía, etc. “Pero en Francia también suceden cosas que no funcionan·dice y eso la puso a pensar. “A cuenta de qué la historia de Colombia tiene que ser solo lo malo, entonces dije ‘vamos a reequilibrarnos’”. La idea no es tapar el sol con las manos, sino tomar el foco y moverlo a un lado para ver más. Y por más ella se refiere a las cosas buenas de Colombia, su naturaleza, su biodiversidad y muchas otras cosas que pasan en Colombia que van más allá de una bandera. “Cuando a uno le cuentan acá que el programa de mamá canguro es colombiano o que algo tan sencillo como la zumba fue inventada por un colombiano es emocionante.

Dice que el bilingüismo y la herencia cultural son importantes, pero que es algo que los hijos solo agradecen a los 22 años. A los 8 el niño no entienda la importancia. El problema es que muchos papas no son maestros. Por eso ella, que en Burdeos da clases de español a adultos, hoy se volvió maestra de sus hijas a través del juego y de situaciones cotidianas. “Así como con el español yo quiero darles pinceladas de Colombia y si no soy yo, nadie lo va a hacer. “No va a ser Netflix (con las series Narcos y el Patrón) quien lo haga”.