ambiente laboral

Nomadismo digital: la nueva tendencia en la que el mundo es la oficina

La pandemia puso de moda el trabajo remoto y con él llegó una tendencia mucho más osada: el nomadismo digital.


Cesar Hoshi es peruano, pero este año ha estado viviendo en Bogotá, Medellín, Santa Marta, Jericó, y ahora, desde octubre, está radicado en México. Él no está de turismo, sino que ha estado trabajando juicioso como un nómada digital.

Aunque la tendencia existía ya, se afianzó durante la pandemia gracias al trabajo remoto, que hizo irrelevante desde dónde trabajan los empleados. Hoy es una industria de más de 690.000 millones de euros y en Colombia, Medellín se está perfilando como la ciudad más apta para acoger a este tipo de trabajadores. Un nómada digital es quien trabaja en cualquier lugar del mundo sin importar dónde están sus clientes o su compañía. Lo único que necesitan es un computador y una buena conexión a internet. “Muchos creen que los nómadas pasan muy rico, pero debemos ser muy disciplinados con nuestro horario”, dice Hoshi.

No necesariamente trabajar de nueve a cinco, sino que, dependiendo de la profesión, pueden laborar un domingo, pero estar visitando un museo el martes. Todo depende de la flexibilidad. Su trabajo es programación de aplicaciones, y lo hace freelance para clientes en Singapur y otras partes de Asia. Pero otros nómadas son contadores y expertos en marketing y no se despegan del horario del cliente, lo que a veces implica levantarse a la madrugada a atender reuniones al otro lado del planeta.

Aun así, la satisfacción de no tener una oficina fija es muy grande. Es una oportunidad de conocer gente y lugares después de las cinco de la tarde, sin necesidad de pedir vacaciones. El trabajo remoto también dio paso a la contratación en otros países. Según Natalia Jiménez, de Deel, en el último año aumentó más de 2.500 por ciento el número de contratados en Latinoamérica por empresas internacionales. Y las compañías de esta región crecieron más de 1.000 por ciento en contrataciones en el exterior. Ambas modalidades requieren que los países se ajusten al cambio.

Como algunos están menos preparados que otros, hay empresas como Deel que solucionan los problemas legales y de impuestos tanto para las compañías como para los empleados. Elaboran contratos de trabajo para que las empresas tengan flexibilidad y no haya fronteras a la hora de contratar. De esta manera retienen el mejor talento, lo que genera más equilibrio entre vida profesional y vida personal. “Una empresa consigue talento más barato en otras ciudades, pero así mismo un empleado con un salario bajo tiene la oportunidad de mejorarlo”, dice Jiménez.

Deel también gestiona el pago de las empresas a estos nómadas digitales. “A mí me pagan desde Singapur y la plata entra en dólares en una tarjeta de Deel que sirve en todas partes”, dice Hoshi. También gestionan seguros de salud global, un requisito para que las empresas puedan contratarlos.

Resulta obvio que a muchas empresas les dé miedo esta tendencia, pero de acuerdo con Jiménez, las que no se adapten arriesgan a que sus talentos se vayan porque hoy muchos quieren trabajar desde la casa o desde un café o desde una playa.

En la pandemia, según ella, la gente se dio cuenta de algo que no sabía y es que el trabajo es una acción y no un lugar. “Hay fronteras geográficas que nos han definido la vida, pero hoy ya hablamos de metaversos donde no hay barreras, hablamos de sistemas financieros globales, de criptomonedas y de trabajo remoto global y a futuro ya se habla de visas globales y salud global”. Nada de eso tiene vuelta atrás.