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Presión arterial alta: cómo reducirla con aceite de oliva

Este aceite de origen vegetal favorece el colesterol HDL.


El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos reseña que la presión arterial alta –cuya patología es conocida como hipertensión– “es una enfermedad frecuente que se desarrolla cuando la sangre fluye a través de las arterias a presiones más altas que la normal”.

Hay dos números que componen la presión arterial: sistólica y diastólica. La primera es la presión que se produce cuando los ventrículos bombean sangre fuera del corazón, mientras que la presión diastólica es la presión entre latidos, cuando el corazón se llena de sangre, explica el NHLBI.

De acuerdo con la entidad que hace parte de los Institutos Nacionales de Salud, una presión arterial saludable para la mayoría de adultos suele ser inferior a 120 sobre 80 milímetros de mercurio (120/80 mm Hg).

Se dice que la hipertensión es una enfermedad silenciosa. Lo anterior debido a que es poco común que esta patología desarrolle síntomas en los pacientes, siendo imperceptible durante años. De hecho, ahí radica la importancia de tener un control de la presión arterial de forma habitual, que puede ser medida con la ayuda de un tensiómetro.

“Es importante medirse la presión arterial con frecuencia y conocer sus propias cifras, ya que la presión arterial alta no suele mostrar síntomas hasta que causa problemas graves”, destaca el Instituto.

Aneurisma, derrame cerebral, enfermedad renal crónica, daño ocular, ataque al corazón, insuficiencia cardíaca, demencia vascular, enfermedad arterial periférica o enfermedad de la arteria carótida son los diversos problemas de salud que puede provocar una presión arterial alta que no es diagnosticada a tiempo o no controlada. Advierte que la hipertensión durante el embarazo puede aumentar el riesgo de problemas posteriores cardíacos y vasculares tanto para la madre como para su hijo.

Una alimentación balanceada, acompañada de una rutina de ejercicio regular y la adopción de nuevos hábitos de vida saludables son algunas medidas a considerar para controlar o reducir la presión arterial alta. “Esto incluye elegir alimentos saludables para el corazón, como los del plan de alimentación del Enfoque dietético para detener la hipertensión (DASH, por sus siglas en inglés). También es posible que deba tomar medicinas”, precisa el NHLBI.

El control de la presión arterial alta o, en su defecto, su disminución, repercute en otras aristas del organismo, logrando prevenir o retrasar otros problemas graves de salud como la enfermedad renal crónica, un ataque al corazón, la insuficiencia cardíaca, el derrame cerebral y la posible demencia vascular.

El aceite de oliva proviene de una aceituna, lo que permite que su contenido en ácido oleico sea entre el 70 % y el 80 %, presentando entre el 10 % y el 15 % de grasas saturadas, y es una buena opción para ayudar a mermar o controlar la presión arterial alta en el organismo.

La propiedades que posee el aceite de oliva le hacen bien a la salud. En principio, esta variedad de aceite, que es de origen vegetal, es reconocida por ayudar a mantener firme el colesterol en el organismo. Lo anterior es posible gracias a que el aceite de oliva favorece el colesterol HDL, comúnmente conocido como colesterol bueno, y disminuye el colesterol llamado malo: el colesterol LDL, que provoca daños en las arterias del sistema cardiovascular.

Del mismo modo, un estudio realizado por la investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Valentina Ruiz-Gutiérrez y publicado en la revista Hypertension, que buscaba explicar por qué la dieta mediterránea y la que es rica en aceite oliva virgen tiene la capacidad de reducir la presión arterial alta en los pacientes hipertensos, encontró que el aceite de oliva virgen tiene la capacidad de modificar tanto la estructura como la composición lipídica de la membrana de los eritrocitos o glóbulos rojos.

Así, la ingesta de este aceite de origen vegetal ayuda a que la composición química y el comportamiento de la membrana vuelvan a parámetros normales. Ruiz-Gutiérrez indica que “estos datos sugieren que la dieta de estilo mediterráneo modifica la estructura de las membranas y afecta al metabolismo lipídico, que está muy alterado en pacientes con hipertensión. La modulación que se da en los cambios de la membrana del eritrocito proporciona una nueva perspectiva molecular para establecer una buena base científica por la que la dieta mediterránea beneficie a sujetos con hipertensión”.