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¿Qué se debe evitar en la dieta cuando hay colesterol alto?

El colesterol alto puede generar riesgos de un ataque cardíaco o accidente cardiovascular.


El colesterol es una sustancia grasa natural que está presente en todas las células del cuerpo y se requiere para el normal funcionamiento del organismo. Por ejemplo, interviene en la formación de ácidos biliares, vitales para la digestión de las grasas; los rayos solares lo transforman en vitamina D para proteger la piel de agentes químicos y evitar la deshidratación, y es a partir de esta grasa que se forman ciertas hormonas, como las sexuales y las tiroideas, según precisa la Fundación Española del Corazón.

Es posible que se formen depósitos grasos en los vasos sanguíneos cuando los niveles de esta sustancia están elevados, explica el instituto de investigación clínica Mayo Clinic. Con el paso del tiempo, estos depósitos crecen e impiden el flujo normal de la sangre a través de las arterias.

De igual forma, esos depósitos pueden romperse y formar un coágulo que causa un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.

Para mantener regulados los niveles de colesterol, la alimentación es determinante y si estos son altos, con mayor razón se debe llevar una dieta indicada no solo para bajarlos sino para evitar posibles complicaciones de salud.

Lo que se debe evitar

Cuando una persona tiene el colesterol alto debe tratar de evitar el consumo de alimentos de origen animal como el hígado y otras vísceras, yemas de huevo, camarones y productos lácteos de leche entera, según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

De igual forma, se deben limitar los productos altamente procesados, como mantequilla, dulces horneados y papas fritas; las comidas rápidas, los embutidos, los postres y los mariscos.

La sal es otro de los productos que no deberían incluirse en la dieta. Si bien reducir su ingesta no disminuirá los niveles de colesterol, sí puede minimizar el riesgo de presentar enfermedades cardíacas al ayudar a reducir la presión arterial. Una opción para cumplir con el objetivo de comer menos sal es utilizar especias naturales que le pueden agregar sabor a los alimentos.

Otra de las recomendaciones es evitar el consumo de alcohol, que añade calorías que pueden llevar a aumentar de peso. El sobrepeso puede elevar el nivel de colesterol malo y disminuir el bueno. Demasiado alcohol también puede aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón, porque puede elevar la presión arterial y el nivel de triglicéridos.

El consumo de grasa también debe bajarse. Los expertos aseguran que no más del 25 al 35 % de las calorías diarias deben provenir de las grasas en la dieta, y menos del 7 % de grasas saturadas. Estas últimas son dañinas porque suben el nivel de colesterol malo (LDL) más que cualquier otra cosa. Las grasas saturadas se encuentran en algunas carnes, productos lácteos, chocolate, productos horneados y alimentos procesados y fritos.

La grasa trans es otra que no es recomendable. Puede elevar el colesterol malo y disminuir el bueno (HDL). Se encuentra principalmente en alimentos hechos con grasas y aceites hidrogenados, como la margarina en barra, las galletas saladas y las papas fritas.

Lo que sí se debe consumir

La recomendación de los expertos para regular los niveles de colesterol es consumir mucha fibra soluble. Los alimentos ricos en esta ayudan a evitar que el tracto digestivo absorba el colesterol. En la dieta se pueden incluir: cereales de grano entero como la avena y el salvado de avena; frutas como manzanas, plátanos, naranjas, peras y ciruelas y legumbres como frijoles, lentejas, garbanzos, frijoles de carete y habas.

Una dieta rica en frutas y verduras puede aumentar las sustancias importantes que reducen el colesterol. Estas sustancias, llamadas estanoles o esteroles vegetales, funcionan como fibra soluble.

También se debe incluir en la alimentación pescado rico en ácidos grasos omega-3, los cuales no disminuyen el nivel de colesterol malo (LDL), pero pueden ayudar a subir el de colesterol bueno (HDL). Estas grasas también pueden proteger al corazón de coágulos de sangre e inflamación y reducir el riesgo de presentar ataque cardíaco.

Algunas buenas fuentes de ácidos grasos omega-3 incluyen el salmón, el atún (enlatado o fresco) y la caballa. Lo ideal es consumir estos pescados dos veces a la semana.