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Rafting en el impresionante cañón del río Güejar

En el interior del departamento del Meta, en medio de una naturaleza exuberante y virgen, está el Cañón del Río Güejar. Una maravilla natural aún poco conocida en el país. Guía para navegarlo.


A 119 kilómetros de Villavicencio, más o menos a dos horas de camino en bus, está San Juan de Arama, uno de los 29 municipios del departamento del meta, mejor conocido por ser la puerta de entrada a la Sierra de la Macarena: ese extenso ecosistema considerado por muchos científicos como uno de los refugios de vida silvestre más diversos y ricos del planeta.

Dando inicio a esta zona protegida, está el cerro del Indio Acostado, una montaña que resalta desde la carretera. Los habitantes la bautizaron así porque a simple vista, las curvas de sus montañas  dan la sensación de recrear el perfil de un hombre acostado de nariz aguileña. Según cuenta la leyenda es él quien cuida y protege a los campesinos de los alrededores. Pero más que un guardián, este cerro alberga en su interior una riqueza natural e inigualable: el cañón del río Güejar. Un lugar que igual que caño cristales permaneció oculto entre las montañas durante muchos años.

En parte por la guerra, que hacía imposible el desarrollo ecoturístico en la zona y en parte porque nadie se había atrevido a hacer la exploración del río. La única  entrada al cañón. “La violencia sí influyó en el desarrollo del turismo de la zona, pero en realidad la actividad en el Cañón no se desarrollaba porque no se había hecho la exploración. No se conocía lo que había allí adentro”, afirma Edison Vargas, el santandereano que fue el primero en aventurarse a recorrerlo en su canoa hace seis años. Su objetivo era estudiar el potencial turístico del cañón.


Hoy en día el acceso es totalmente seguro y las mejoras en las condiciones de la carretera han hecho que poco a poco el lugar tome fuerza turística. Vargas afirma que incluso personalidades como Abel Aguilar, centrocampista de la Selección Colombia y diplomáticos de la embajada de China se han pegado el viaje hasta esta maravilla natural.

Llegar allí es bastante sencillo. Luego de Villavicencio hay que tomar la llamada ‘Ruta Turística del Ariari’, que inicia en la capital del meta y termina en San Juan de Arama. El trayecto es bastante animado, pues además de los hermosos paisajes del llano que comprenden extensas tierras de lado y lado, vegetación y avistamiento de aves, los habitantes de los pequeños corregimientos se las han ingeniado para convertir la carretera en un festín gastronómico.

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A pocos minutos de dejar Villavicencio está La Cuncia, una pequeña población en la que es casi obligado parar a probar los chorizos ahumados, conocidos en los Llanos como los más ricos del país. Entre el trayecto de Acacías, Guamal, San Martín y Granada también es común encontrar puestos de frutas en plena vía. Venden patilla, banano, pero sobre todo piña por montón. En combo o por unidad. Allí los toldos, ubicados uno detrás de otro, venden este ananá como si fuera papa frita.  

Una vez en San Juan de Arama solo bastan quince minutos para llegar al punto donde inicia el recorrido por el cañón.  Aunque el lugar de encuentro con los turistas es el Centro de Acopio —donde recolectan la leche de la población—, desde allí los guías turísticos van llevando a los visitantes en sus camionetas al lugar donde inicia el rafting: el puente del Limonar. En este área los guías organizan todo lo necesario para la travesía: inflan los botes, reparten los cascos de seguridad, aseguran los chalecos flotadores y dan una breve capacitación sobre cómo remar y actuar ante situaciones de emergencia.

Prestar atención a las indicaciones es muy importante, pues aunque en general la experiencia es muy tranquila y el río está catalogado en una categoría 3 —donde el nivel más alto es 5—, sí hay algunos rápidos donde es probable que la corriente llegue con tal fuerza que haga caer a los navegantes al río. Pero no hay que asustarse: el personal del trayecto está capacitado para rescatar y, más allá de sentir una gran adrenalina, no hay riesgos de que suceda algo grave. Durante el recorrido que hizo SEMANA, algunas personas cayeron, pero los guías actuaron rápidamente. Lo más importante en estos casos es seguir las indicaciones y no entrar en pánico.

Algunos tips importantes son llevar ropa cómoda, zapatos fuertes, y preferiblemente, un pantalón de sudadera largo. Esto evitará los raspones con las piedras en caso de caer al agua o tener resbalones al caminar por las cascadas. Aunque no se necesita ser un deportista hábil ni extremo para realizar el recorrido, sí es importante que las personas que se aventuran a hacer este recorrido sean conscientes de su capacidad de resistencia. En total, el canotaje dura cinco horas y  hay que recorrer 17 kilómetros remando para poder atravesar completamente el cañón. La única forma de entrar y salir es por el agua, así que una se vez empieza, hay que seguir hasta el final.

Durante el paseo se puede apreciar una riqueza natural inigualable. Cascadas y gigantes rocas milenarias que superan fácilmente los 20 metros de altura. Aves y mariposas de todos los colores también acompañan el recorrido a través de la impresionante vegetación que aún se conserva nativa. “El Cañón hace parte del Área de Manejo Especial de la Macarena, y el río como tal tiene un componente paisajístico único. Contiene algunas de las formaciones rocosas más antiguas del planeta porque proviene de la formación del Escudo guyanés, que nace desde venezuela, atraviesa La Macarena y llega hasta Ecuador y Brasil”, explica Vargas.

Por trayectos el cañón se hace más estrecho o extenso, poniendo en evidencia las gigantes formaciones rocosas. Una de las más famosas es la de ‘El Buque’ o el ‘Titanic’, a la que se llega en la mitad del trayecto. Recibe su nombre porque a lado y lado está rodeada por el río y su forma ovalada y filosa da sensación de ser la parte delantera de un buque que ha encallado en medio de la naturaleza.  En este punto del trayecto se realiza la primera parada. Hay refrigerio, charla y tiempo de descanso para apreciar el paisaje. Una hora más tarde, río abajo, se hace la segunda parada para caminar hasta una cascada que está escondida entre las rocas.

La última hora del recorrido se hace fuera del Cañón, donde se pueden apreciar mejor las montañas que dan inicio a la Serranía de la Macarena. En este punto, es posible ponerse en contacto directo con el agua. Lanzarse al río y disfrutar de los maravillosos colores de las montañas.  Algunas veces, dice Escobar, es posible observar nutrias, osos perezosos o micos que pasean por lado y lado de las rocas. “Es hermoso porque el bosque es virgen, nunca ha sido intervenido por el hombre” dice.


El final de la travesía termina hacia las cinco de la tarde y a unos cuantos pasos de una finca tradicional donde una familia originaria del llano se encarga de ofrecer sancocho de gallina a los visitantes  para que recuperen energías. Este almuerzo también está incluído en el recorrido.

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Aunque actualmente este Cañón aún es  poco conocido, Vargas, pionero en abrir la ruta, asegura que cada vez toma más fuerza. Lleva seis años haciendo la actividad y es uno de las pocos que hoy opera en el río con su empresa Travesía Aventura.  Una de sus apuesta es dar a conocer las riquezas naturales en el interior de los Llanos y fomentar el turismo comunitario. “Todos nuestros guías son locales, y  la comida que ofrecemos elaborada por familias del sector, que han visto en el turismo una manera de salir adelante”, dice.  

Apuntes de viaje

- Cómo llegar
Llegar al Cañón no es difícil siempre y cuando se cuente con la orientación necesaria. Saliendo desde Bogotá hay que coger toda la vía al Llano. Una vez se pase el túnel de Villavicencio hay que estar atento para tomar el desvío hacia la ruta del ‘Embrujo Llanero’, que lo llevará directamente a San Juan de Arama. Una vez en el municipio, lo más fácil es contactar al guía turístico para concretar el punto de encuentro y que lo lleve directamente hasta el puente del Limonar, donde inicia el recorrido en rafting.

- Dónde quedarse
Por la ruta del ‘Embrujo Llanero’, hay buena oferta de gastronomía y alojamiento para todos los presupuestos.  Para los que prefieren las cadenas hoteleras están el Estelar y el GHL en Villavicencio. Y por la ruta, algunos de los recomendados son el hotel la Marquesa en Cubarral; Medina de las Torres en San Martín; el centro vacacional de Cofrem, hotel la Cachamera y Confort Ariari en Granada; y finalmente,  el hotel la Contéa y Palacio Real en San Juan de Arama. Debido a que el recorrido por el cañón empieza a las 7 de la mañana y se extiende hasta las 6 de la tarde lo más recomendable es quedarse en un municipio cercano. Granada y San Juan de Arama son la mejor opción.

- Comida
Durante el recorrido con Travesía Aventura la alimentación está incluida. Hay dos refrigerios y al finalizar un almuerzo con sancocho de gallina. Lo recomendable es llegar desayunado y para la comida de regreso, una recomendación es parar en La Cuncia a probar los chorizos ahumados. Famosos en la región por su sabor. Sin embargo, durante la vía la variedad gastronómica también es amplia.

- Precio
Rafting: 150.000 pesos.
Peajes: 60 mil pesos por trayecto.

- Mapas:



Recorrido por el cañón: 17 kilómetros