Los últimos días de un mandato son una oportunidad para atar cabos, recoger lo cosechado y proteger el legado. En 2017, Barack Obama dedicó las últimas semanas de su presidencia a defender el Obamacare, la reforma a la salud que impulsó durante su gobierno, y antes de dejar la Casa Blanca se dirigió a los estadounidenses en su discurso de despedida. El 20 de enero ya había saldado las cuentas con la nación, y, como la ley manda, traspasó el poder a su sucesor, Donald Trump.Cuatro años después, y luego de perder la posibilidad de ser reelegido, el magnate enfrenta el mismo destino. Pero no planea ceder el poder como corresponde, lo cual quedó claro con el asalto al Capitolio, en un hecho bochornoso que ya quedó para la historia. No irá a la ceremonia de investidura del nuevo presidente Joe Biden, aunque seguramente asistan varios miembros de su gabinete y quizás su hija Ivanka. En un ostracismo inevitable, Trump deja la Casa Blanca rompiendo con la norma no escrita de reconocer la derrota. A pesar de sus males, nadie duda de que el legado de Trump será difícil de borrar.En 2016, la elección de Trump conmocionó a muchos, quienes ya veían venir el problema que tenían entre manos. “Siempre que piensa que las cosas no van como él quiere, Donald dice que todo está amañado en su contra”, sentenciaba Hillary Clinton en uno de sus debates presidenciales contra el magnate. Algunos en el público se reían, condescendientes con los ademanes burlescos de Trump; sin embargo, Clinton los retó: “Es divertido, pero también es problemático. Esta no es la manera como nuestra democracia funciona”. Cuatro años más tarde, millones de ciudadanos, sospechosos de la figura política de Clinton, ahora lamentan una decisión que le costó caro a toda la nación.Lo cierto es que el presidente saliente de Estados Unidos abandonó este miércoles la Casa Blanca cuatro horas antes de la investidura de Joe Biden como nuevo mandatario del país, y se ha despedido de los estadounidenses con un último discurso en el que, además de defender su gestión, ha anticipado un posible retorno político: “Volveremos de alguna manera”.La Casa Blanca había convocado a los medios a las 8.00 de la mañana (hora local), momento en el que ha aterrizado junto al edificio presidencial el helicóptero en el que posteriormente se han subido Trump y su esposa, Melania Trump, para despedirse del que ha sido su hogar durante los últimos cuatro años. Antes de embarcarse en el ‘Marine One’, ha declarado ante los periodistas que ser el comandante en jefe de Estados Unidos ha sido “un gran honor”.El helicóptero le ha llevado a la Base Andrews, en Maryland, donde ha pronunciado su último discurso como presidente, en el que, de nuevo sin guion, ha defendido el “asombroso” trabajo de su administración. El propio Trump ha admitido que no ha encabezado “una administración corriente”, aunque lo ha hecho para aplaudir las políticas emprendidas en distintos ámbitos, desde el militar al económico, pasando incluso por el judicial o el sanitario.Así, ha expresado sus condolencias a los familiares de las personas fallecidas por coronavirus y ha destacado que, bajo su gestión, se ha logrado el “milagro” de tener una vacuna contra la COVID-19 en un plazo de nueve meses.“Recordadnos”, ha dicho, al defender que, pese a los “obstáculos”, lo ha “dado todo en el terreno de juego”. “Siempre lucharé por vosotros. Estaré observando. Estaré escuchando”, ha añadido Trump, que le desea “gran éxito” al Gobierno de Biden, ya que “tienen los cimientos para hacer algo espectacular” durante los próximos cuatro años.Tras la marcha de Trump de la Casa Blanca, ha trascendido que tanto él como su mujer han dejado sendas notas de bienvenida a los futuros inquilinos, según fuentes citadas por la CNN que no han podido aclarar el contenido de estos mensajes.Biden, por su parte, ha pasado la noche en la Blair House, la residencia oficial para invitados en Washington. La jornada del nuevo mandatario, que en Twitter ya ha celebrado que es “un nuevo día en Estados Unidos”, ha arrancado con una misa a la que ha acudido también su vicepresidenta, Kamala Harris, antes de que el grupo se desplace hasta la sede del Congreso norteamericano.A diferencia de otras tomas de posesión, Trump ya había anunciando que no asistiría a la de su sucesor y tampoco planea mantener ningún encuentro con él, después de haber denunciado fraude en reiteradas ocasiones a raíz de su derrota, sin presentar pruebas.Pese a ello, el presidente saliente ya aseguró el martes en un vídeo que “reza” porque el Ejecutivo de Biden tenga “éxito” para “mantener a Estados Unidos segura y próspera”, al tiempo que rechazó el ataque al Capitolio llevado a cabo por decenas de sus partidarios el 6 de enero.El asalto tuvo lugar durante la votación en el Congreso para certificar la victoria de Biden en las presidenciales, algo que sucedió tras un aplazamiento de varias horas. Trump, que prometió una transición “ordenada”, será sometido a un segundo ‘impeachment’ --el primer presidente en la historia del país en ser sometido a dos procesos de destitución-- por “incitar a la insurrección”.Con información de agencias.