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El tití cabeciblanco es un primate único del Caribe colombiano que está catalogado en peligro crítico de extinción. Foto: John Jairo Bernal Ibáñez.

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Por primera vez estudian los sonidos del tití cabeciblanco en su hábitat

Durante más de 100 horas, dos investigadores de la Universidad Nacional y la Fundación Mi Naturaleza Colombiana estudiaron el repertorio vocal de 15 primates de esta especie, en el municipio de Santa Catalina, Bolívar. Los expertos identificaron 49 sonidos diferentes.

La acelerada pérdida del bosque, la transformación de los ecosistemas, la cacería y el tráfico ilegal de fauna silvestre, tienen en peligro crítico de extinción al tití cabeciblanco (Saguinus oedipus), un primate de aproximadamente 23 centímetros de largo y que en el mundo sólo habita en el Caribe colombiano.

Según la Fundación Proyecto Tití, este mamífero con un mechón de pelo blanco en su cabeza es uno de los primates en mayor peligro de extinción en el planeta, una situación que inició en 1973 cuando fueron exportados entre 20.000 y 40.000 titís a los Estados Unidos para su uso en investigaciones biomédicas.

“Hoy en día la mayor amenaza para la supervivencia del tití es la extensiva deforestación de su hábitat para actividades agropecuarias y explotación de madera para combustible y construcción, además de su captura para el comercio ilegal de especies silvestres como mascotas en Colombia”, asegura la fundación.

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Las vocalizaciones del tití cabeciblanco, una especie encargada de dispersar las semillas de los árboles de los bosques, han sido ampliamente estudiadas en cautiverio, pero sus sonidos en vida silvestre eran hasta ahora todo un misterio.

Ese vacío en la información sonora del tití emblemático del Caribe colombiano fue lo que llevó a Pedro Sánchez Palomino y Milena Paulo Morelo, expertos de la Universidad Nacional de Colombia y la Fundación Mi Naturaleza Colombiana, a estudiar por primera vez las vocalizaciones de esta especie de primate en su hábitat natural.

Esta especie se caracteriza por tener un mechón de pelo blanco en su cabeza. Foto: Felipe Villegas.

“En 1982, expertos describieron el repertorio vocal de un tití cabeciblanco adulto en cautiverio en la Universidad de Wisconsin, quienes identificaron 38 tipos de sonidos. Sin embargo, es posible que existan variaciones en las vocalizaciones de los titís en vida silvestre, ya que están inmersos en un ambiente sonoro con depredadores y tienen la necesidad de coordinar actividades como alimentación, desplazamientos y vigilancia”, citan los investigadores en un artículo publicado en la versión 22 de la revista Biota Colombiana, del Instituto Humboldt.

Escuchándolos en libertad

Un total de 15 titís cabeciblancos de diferentes edades, sexo y posición jerárquica fueron observados y grabados por Sánchez y Paulo en un remanente de bosque seco tropical del municipio de Santa Catalina, en el departamento de Bolívar.

Durante más de 100 horas, los expertos describieron las unidades fonéticas que conforman el repertorio vocal del tití cabeciblanco en vida silvestre, teniendo en cuenta las características acústicas, duración, frecuencia de inicio y picos, número de armónicos y forma de cada elemento.

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“Posteriormente, analizamos el ensamblaje de estas unidades fonéticas en vocalizaciones, teniendo en cuenta la actividad realizada por el emisor y el contexto en el que se presentó la vocalización. El presente estudio es el primer aporte sobre las vocalizaciones del tití cabeciblanco en vida silvestre y el primero en describir el repertorio vocal de los infantes”.

Expertos identificaron 49 sonidos diferentes en los titís cabeciblancos, su mayoría de corta duración. Foto: John Jairo Bernal Ibáñez.

Los 15 titís cabeciblancos fueron previamente capturados y marcados con tinturas de colores en las partes blancas de su pelaje, con el fin de facilitar la identificación individual del emisor. “También anotamos la hora, fecha, características climáticas, presencia de grupos vecinos, alimento consumido, estrato del bosque y presencia de otras especies”, indican los investigadores en el artículo de la revista. 

Las grabaciones fueron digitalizadas a través de Protools 5.1®, herramienta de la Colección de Sonidos Ambientales del Instituto Humboldt. “No se alteraron las características acústicas de los sonidos, puesto que no utilizamos filtros para mejorar la calidad auditiva de las grabaciones en ninguna parte del proceso de adquisición o análisis”.

Los expertos lograron grabar 16 horas de vocalizaciones de los 15 titís cabeciblancos, tiempo que arrojó un total de 2.617 sonidos agrupados en 107 fonemas. También identificaron 14 tipos de vocalizaciones de acuerdo con sus características auditivas, actividad realizada y comportamiento de los animales.

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Los sonidos emitidos por el tití cabeciblanco fueron de corta duración: la mínima de 0,01 segundos y máxima de 3,4. Según los expertos, el 88 % de los sonidos duraron menos de 0,5 segundos y la frecuencia más baja de inicio de vocalizaciones fue de 322,7 hercios o hertz.

“Aunque identificamos 107 fonemas, descartamos 31 con menos de 10 datos ya que el intervalo de confianza resultante fue demasiado amplio. Por lo tanto, el repertorio vocal de este primate tuvo aproximadamente entre 49 y 80 unidades fonéticas. 

Cuando los titís exploran el bosque, estos emiten una vocalización de frecuencia media con fonemas descendentes, planos, ascendentes, cóncavos, convexos y con forma de j invertida. Es producida durante el forrajeo, descanso, acicalamiento, juegos y encuentros agresivos.

Durante más de 100 horas, dos investigadores estudiaron el repertorio vocal de 15 titís cabeciblancos en el municipio de Santa Catalina, Bolívar. Foto: NickyPe/Pixabay.

Estas unidades fueron agrupadas en 11 formas fonéticas: agresiva, alarma, alimentación, contacto, dolor o sumisión, exploración, llamado, nerviosa, pelea, solicitud y vigilancia. “El despliegue de vocalizaciones agresivas puede registrarse durante varios minutos. Se emite con la boca visiblemente abierta y usualmente va acompañada de piloerección en la cola y cabeza, exhibición corporal, excitación y movimientos de la lengua”.

Los expertos evidenciaron que el despliegue agresivo generalmente es iniciado por el individuo que está realizando la actividad de vigilancia dentro del grupo. Por su parte, la vocalización de alarma de estos primates es aguda y sin armónicos. La emiten con la boca abierta y es producida por quien realiza la actividad de vigilancia. “Como respuesta, los otros individuos reaccionan de manera inmediata. Este sonido está asociado a la cercanía de un depredador, como aves rapaces. Un infante, debido a su inexperiencia, emitió vocalización de alarma ante una ardilla”, revela el artículo.

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Cuando los titís cabeciblancos encuentran fuentes de alimento, emiten con la boca semiabierta una vocalización de corta duración. Por su parte, el sonido para hacer contacto es corto y más frecuente, y se presenta en medio de despliegues de vocalizaciones de exploración, pelea, agresiva, nerviosa, vigilancia y solicitud.

“El sonido de dolor y sumisión tiene una duración intermedia. Se trata de un grito agudo, emitido con la boca abierta y generalmente acompañado de un intento de huida y vocalizaciones más suaves que tienen como fin evitar la agresión. Este sonido se presenta en los encuentros intergrupales, como cuando un individuo aleja a la hembra dominante de su grupo o en un rechazo de oferta de acicalamiento. También lo registramos durante el juego entre infantes y juveniles”.

El tití cabeciblanco se encarga de dispersar las semillas de los árboles de los bosques. Foto: Munki (publicada en Pixabay). 

En medio de los relictos boscosos, estos primates hacen un llamado largo con la boca abierta. “Esta vocalización fue grabada durante y después de los encuentros agresivos intergrupales por la defensa del territorio, al igual que cuando el grupo se encontraba disperso y los infantes requirieron apoyo de un individuo adulto”, concluyeron los expertos.

El sonido nervioso de estos primates es de larga duración. Lo hacen con la boca abierta, movimientos rápidos y exhibición del cuerpo. Es emitido ante un estímulo repentino, generalmente después de una vocalización de alarma, y puede durar tanto tiempo como permanezca el estímulo en el ambiente.

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A través de una vocalización de corta duración, los titís cabeciblancos advierten que están listos para pelear. “Se presentan en los encuentros agresivos intergrupales por la defensa del territorio y cuando hay contacto visual entre los grupos. Grabamos estas vocalizaciones de pelea en enfrentamientos entre grupos y en individuos adultos antes del contacto físico. Los encuentros intergrupales incluyen persecuciones y agresión física, principalmente entre los machos dominantes. Los infantes y juveniles nunca participaron de estos encuentros; permanecieron en una rama, vocalizando un llamado nervioso”, evidenciaron los investigadores.

Los primates infantes, crías y juveniles de esta especie emiten una vocalización de solicitud de duración media con la boca semiabierta, que va acompañada de sonidos de contacto y llamado. “Es emitida cuando requieren apoyo de un adulto o alimento. Los primates mayores se acercan a los infantes y satisfacen esta necesidad”.

Los titís cabeciblancos también realizan ruidos cuando están vigilando el terreno. Es una vocalización larga similar a un silbido, sonido asociado a un estado de alerta baja. “Es emitida por quien realiza la actividad de vigilancia al interior del grupo”.