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La experiencia de tener una hija lesbiana

Por: Nury Cristina Rojas*

Consejos para padres y madres en la búsqueda de una forma de abrazar a una mujer diversa en su familia, con amor y dignidad.


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No es lo mismo tener un hijo gay que tener uno bisexual, transgénero o una hija lesbiana. Cada una de estas identidades representa vivencias, problemáticas y prácticas distintas. Sobre los padres y las madres de jóvenes lesbianas, de acuerdo con los testimonios compilados durante diez años en el Grupo de Familiares de Personas LGBTI de Bogotá, puede decirse que la mayoría expresa tres tipos de sentimientos. En primer lugar, manifiestan sentir miedo a la estigmatización social, pues asocian o temen que se vincule a sus hijas lesbianas con un estereotipo de mujer poco femenina y ruda. Además, les inquieta que puedan ser discriminadas o, incluso, tratadas con violencia por una sociedad incapaz de entenderlas, aceptarlas y garantizar sus derechos.

El segundo sentimiento que prevalece en padres y madres de mujeres lesbianas es una inquietante tranquilidad en relación con la salud sexual y reproductiva. Creen, erróneamente, que solo las relaciones sexuales que implican una penetración conllevan el peligro de contraer una infección de transmisión sexual; así mismo, piensan que sus hijas no corren el riesgo de un embarazo no planeado. La realidad, sin embargo, es otra: una mujer lesbiana puede infectarse durante una relación sexual y puede ser madre. Por esta razón, debería haber, más bien, preocupación ante un sistema de salud que aún carece de un enfoque diferencial y respetuoso de la orientación homosexual, que ofrezca asesorías en planificación y prevención, y les brinde a las usuarias lesbianas herramientas para tener una vida sexual y reproductiva plena y segura.

Tener una vida sexual y reproductiva plena y segura. El tercer sentimiento que aflora con frecuencia tiene que ver con la dificultad de decir que la propia hija es una “mujer lesbiana”. Todavía muchos padres prefieren la frase “Mi hija es gay”, ya que la palabra lesbiana les produce terror, de nuevo, al asociarla con una imagen irreal de mujer hipermasculinizada. Aquí es importante recordar que la orientación sexual y la identidad de género son dimensiones independientes de la identidad de una persona. Una mujer, por lo tanto, puede tener varias maneras de ser, vestirse y comportarse, asociadas a su contexto social y a su comprensión de lo femenino y lo masculino, sin importar si es lesbiana o heterosexual. Así mismo, es fundamental comprender que lo femenino, lo masculino y lo no binario no pueden ser una imposición; son una opción que les permite a las personas alcanzar un bienestar.

Foto: Pilar Mejía.

Mujeres heterosexuales, homosexuales, bisexuales, masculinas, femeninas, andróginas, cisgénero o transgénero: todas representan la diversidad que puede haber en la experiencia de ser mujer. Haber en la experiencia de ser mujer. Por otra parte, la palabra lesbiana tiene un sentido no solo político, sino también poético: este nos traslada a la poetisa griega Safo de Lesbos, quien en la Grecia antigua dedicó sus versos a las mujeres que amaba. De ella, al ser tal vez la primera referencia de una mujer homosexual en Occidente, surgió la palabra lesbiana.

Si su hija se siente atraída por otras mujeres, si ama a otras mujeres, esta situación y las decisiones que puedan acarrear no la hacen una mejor o peor persona. No se trata de que usted, como padre o madre, haya hecho algo equivocado, ni de un castigo divino. Su hija no ha cometido un crimen y tampoco está enferma. La orientación sexual se descubre a lo largo de la vida. Así como unas descubren que se sienten atraídas por personas de un sexo diferente al suyo, otras descubren que les atraen personas de su mismo sexo, o de ambos de sexos.

Si es una mujer lesbiana, su hija conserva los valores que usted le inculcó y no tiene por qué plantearle, como padre o madre, dudas sobre su capacidad de ser feliz y constituir una familia o con respecto a sus capacidades emocionales, intelectuales, sociales o, incluso, laborales. Ame a su hija lesbiana, es la misma que usted trajo al mundo; la misma que usted educó. Si siente miedo, piense que tal vez se trata de una manera de amar diferente a la suya, pero igual es amar.

*Rojas es asesora de contenidos de la Dirección de Diversidad Sexual de la Secretaría Distrital de Planeación y lleva más de diez años trabajando de la mano con personas de los sectores sociales LGBTI de Bogotá.