Los perros y gatos se han convertido en mascotas que cada vez ganan más espacio en los hogares. Para muchos son animales que ofrecen compañía constante y un vínculo afectivo profundo.

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Su presencia ayuda a reducir la soledad, el estrés y la ansiedad, al tiempo que genera sentimientos de amor, seguridad y bienestar emocional.

Además, la relación con las mascotas fomenta la responsabilidad, la rutina y el cuidado diario, lo que fortalece los lazos familiares y mejora la calidad de vida de quienes conviven con ellos.

¿Pero qué revela desde el aspecto psicológico que una persona tenga un perro o un gato? Claramente se trata de mascotas con comportamientos y personalidades muy diferentes, que se adaptan a los ambientes de forma bien distinta.

Tener un perro o un gato puede reflejar la personalidad de sus dueños. Foto: Getty Images

Diversos análisis muestran las supuestas diferencias que puede haber entre los fans de un gato y los de un perro.

El portal Psicología y Mente indica que los estudios determinan que los amantes de los gatos serían más introvertidos.

“La relación entre humanos y gatos es más doméstica y la responsabilidad de cuidar uno de estos animales no implica tener que salir cada día al parque a conocer otros dueños de mascotas", precisa la mencionada fuente.

Así las cosas, quienes gustan de los perros apreciarían más los contactos sociales nuevos e imprevistos. Psicología y Mente refiere una investigación dirigida por Samuel D. Gosling, Carlson J. Sandy y Jeff Potter.

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Los especialistas encontraron correlaciones entre la preferencia de las personas entre perros o gatos y sus puntuaciones de personalidad según el test Big Five, o 5 grandes rasgos de la personalidad.

En los análisis, los voluntarios que preferían a los perros puntuaron alto en extraversión, cordialidad y responsabilidad-organización, mientras que los aficionados a los gatos mostraron mejor puntaje en las dos dimensiones de personalidad restantes: neuroticismo y apertura a la experiencia.

Esta fuente también refiere los análisis de dos investigadores que hipotetizaron que las personas dominantes tienden a preferir a los perros. Se dice que serían más proclives a preferir animales más dependientes de ellos, predecibles y más sensibles a un sistema de castigos y recompensas.

Los perros y gatos tienen comportamientos muy diferentes que se puede reflejar en la personalidad de su tenedor. Foto: Getty Images

Nivel de inteligencia

En lo relacionado con el nivel de inteligencia que tienen las personas que viven con estas mascotas, la psicóloga Denise Guastello, de la Carroll University, participó en un estudio en el que se pretendía abordar las diferencias en las puntuaciones de inteligencia entre partidarios de uno u otro animal.

En el análisis, los aficionados a los gatos obtuvieron una puntuación mayor en los test de inteligencia, cumpliéndose así el estereotipo que asocia introversión y mayor coeficiente intelectual.

Sin embargo, no hay claridad de si estas diferencias de deben solo a factores culturales o influeyen otras razones, por lo que no se puede dar por zanjado el tema y decidir que estos perfiles psicológicos son inamovibles.