Los animales de compañía han ganado un espacio muy importante en los hogares y, particularmente, los gatos se han convertido en miembros importantes de las familias, compartiendo vínculos muy especiales.

Son mascotas que se adaptan fácil a diferentes espacios y, además, tienen una personalidad que los hace únicos. A diferencia de otros animales, no demandan atención constante, pero aun así crean una conexión muy profunda con sus dueños: buscan cercanía y desarrollan rutinas compartidas.
Los análisis científicos han demostrado que tienen un impacto positivo en el bienestar emocional. El simple acto de acariciar a un gato puede ayudar a reducir el estrés y la ansiedad, mientras que su ronroneo se asocia con sensaciones de calma y seguridad.
Las formas de comunicación con estos felinos son diversas y una de ellas es hablarles en el tono en el que se les habla a los bebés, una estrategia que, según los expertos y la ciencia, resulta beneficiosa.

Lo que indica la ciencia
Las investigaciones han determinado que los gatos pueden responder mejor a tonos agudos y expresivos porque les resultan más claros y tranquilizadores. Este tipo de voz les ayuda a poner atención, sentirse seguros y entender mejor lo que se les comunica.
Un estudio publicado en la revista Animal Cognition, titulado “Discrimination of cat-directed speech from human-directed speech in a population of indoor companion cats“, indica que estos animales pueden diferenciar entre la forma en que sus dueños les hablan y el tono utilizado en conversaciones entre humanos.
Según el veterinario y divulgador en redes sociales conocido como @juanjovetmascotas, utilizar un tono de voz infantil es la forma más eficaz de comunicarse con los felinos domésticos.

Para los expertos, el uso de una voz aguda, suave y emocional, similar a la que se emplea con los bebés, genera una mejor respuesta por parte de los animales.

Si bien no es posible saber con certeza lo que sienten, los gatos pueden reaccionar emocionalmente cuando se les habla con un tono de voz suave y agudo. En muchas ocasiones, esta forma de comunicación les genera tranquilidad y confianza.
Este tipo de voz puede evocar en ellos recuerdos de su etapa temprana, cuando asociaban ciertos sonidos con protección y cuidado, lo que contribuye a que se sientan más seguros en su entorno.
Los análisis determinan que, aunque los gatos no entienden las palabras, sí reconocen el tono y la voz de sus dueños, por lo que la forma en la que se les hable es determinante para que ellos puedan entender.
Otro estudio publicado en la revista Nature indica que ni los animales ni los bebés tienen un lenguaje verbal, por lo que tiene sentido que la forma de hablarles con una exagerada entonación de ciertas vocales sea la más acertada para lograr captar su atención.
