Muchas personas creen que los gatos machos son más cariñosos y las hembras más independientes, pero expertos aseguran que estas diferencias no siempre son tan marcadas. De hecho, el comportamiento de cada felino depende más de su personalidad, entorno y crianza que únicamente de su sexo.
De acuerdo con información recopilada por Hill’s Pet, basada en estudios y análisis del Hospital de Enseñanza Médica Veterinaria Davis de la Universidad de California, las diferencias de comportamiento suelen ser más evidentes en gatos que no han sido esterilizados. Por ejemplo, los machos pueden mostrar conductas más territoriales, como marcar con orina, intentar escapar de casa o volverse más agresivos durante la madurez sexual.
En el caso de las gatas, cuando están en celo pueden mostrarse mucho más vocales, cariñosas y demandantes de atención. También es común que se froten constantemente contra objetos o personas. Sin embargo, especialistas señalan que estos comportamientos disminuyen notablemente después de la esterilización.
Investigaciones citadas por expertos en comportamiento felino indican además que algunos gatos macho castrados podrían ser ligeramente más sociables y tolerantes con humanos y otros animales. Aun así, recalcan que no existen reglas absolutas y que cada gato desarrolla un temperamento distinto.
Las diferencias también pueden verse en el aspecto físico. Generalmente, los machos suelen ser más grandes, musculosos y robustos, especialmente en cuello y hombros, mientras que las hembras tienden a ser más pequeñas y delgadas. Incluso hay curiosidades genéticas relacionadas con el pelaje: la mayoría de gatos naranjas suelen ser machos, mientras que las gatas carey o calicó son casi siempre hembras.
Otro punto importante tiene que ver con la salud. Los expertos señalan que los gatos macho tienen mayor riesgo de sufrir obstrucciones urinarias debido a que poseen una uretra más estrecha, mientras que las hembras no esterilizadas pueden tener mayor riesgo de desarrollar tumores mamarios.
Pese a todas estas diferencias, veterinarios y especialistas coinciden en que el sexo del gato no debería ser el factor principal al momento de adoptar. Recomiendan fijarse más en el carácter, nivel de energía y socialización del animal para encontrar el compañero ideal.