Tras una destacada trayectoria en el ámbito de las intervenciones asistidas con animales, Dana, una perrita que se desempeñaba como apoyo judicial en España, ha culminado oficialmente su etapa laboral. Su labor consistía en ofrecer acompañamiento emocional a niños, niñas y adolescentes que debían comparecer o participar en diligencias dentro del sistema de justicia general de ese país.

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La noticia de su retiro fue difundida por Dogtoranimal, una organización española especializada en terapia, educación y acompañamiento con animales. A través de sus canales oficiales, la entidad confirmó que el animal realizó su última intervención en sala y comenzará un periodo de descanso permanente junto a su cuidadora.

“Durante todo este tiempo, ha acompañado a niños, niñas y adolescentes en momentos especialmente difíciles, ofreciendo algo que no siempre se puede expresar con palabras: calma, seguridad y una presencia incondicional”, manifestó la organización en un comunicado emitido a través de sus redes sociales.

A diferencia de los canes adiestrados para labores operativas, de rescate o de seguridad ciudadana, los perros de apoyo judicial están formados específicamente para la contención psicológica.

De acuerdo con los datos técnicos de Dogtoranimal, este tipo de servicio está diseñado para mitigar el impacto emocional que sufren las víctimas vulnerables —principalmente menores de edad y personas afectadas por violencia de género— al enfrentarse al entorno de un tribunal.

La presencia del animal en las salas de espera, despachos periciales o durante las declaraciones busca mitigar los niveles de estrés y ansiedad que suelen desencadenar estos procedimientos. Según los especialistas de la organización, un entorno técnicamente hostil puede bloquear la capacidad de un menor para relatar hechos complejos; en este escenario, el perro actúa como un facilitador emocional.

El impacto de estas intervenciones no solo se refleja en el bienestar del menor, sino en la eficiencia del aparato judicial. Informes de la entidad señalan que la compañía de canes como Dana optimiza el vínculo entre las víctimas y los profesionales encargados de las evaluaciones, como psicólogos, trabajadores sociales y peritos judiciales.

Al encontrarse en un estado de mayor relajación, los menores de edad tienden a expresarse de forma más fluida, aportando datos de valor para el desarrollo de las investigaciones penales o civiles. Este modelo de acompañamiento, implementado de forma progresiva en diversas comunidades autónomas de España, busca reducir la revictimización durante el proceso legal.

Con el cierre de esta etapa, los portavoces de Dogtoranimal indicaron que Dana iniciará una fase enfocada estrictamente en su bienestar y descanso doméstico. “Comienza una nueva etapa: la de disfrutar de una merecida jubilación, llena de paseos, descanso y mucho cariño junto a su compañera humana”, concluyó la organización.