En 2018, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) decidió declarar el 3 de junio como el Día Mundial de la Bicicleta, iniciativa promovida por el sociólogo estadounidense Leszek Sibilski.

Sibilsky nació en Polonia en 1958 y se formó como ciclista de pista entre los años 1971 y 1983. En su experiencia como deportista, fue campeón nacional junior de sprint en distancias de 500 y 1.000 metros, pero se retiró de su carrera profesional pocos años después.

En 1976, fue elegido Ciclista del Año por el Comité Olímpico Polaco y se mantuvo activo promoviendo este deporte en su país.

En 2015, publicó un artículo titulado El ciclismo es asunto de todos, con el que inició una campaña para establecer un día de la bicicleta demostrando los beneficios que tiene, no solo para la salud de las personas, sino para el planeta.

Su campaña tuvo eco y recibió el apoyo formal de la Representación de Turkmenistán ante las Naciones Unidas para presentar el proyecto que fue admitido por la Organización y el 12 de abril de 2018 se estableció el 3 de junio como el Día Mundial de la Bicicleta, moción que fue aprobada por 193 países de los cuales 56 fueron copatrocinadores.

De acuerdo con la resolución emitida por la ONU, este día busca poner como relevante el uso de la bicicleta como un mecanismo para fomentar el desarrollo sostenible, creando campañas de concientización en el mundo entre niños y jóvenes sobre los beneficios de andar en bicicleta.

En el documento de la ONU se invita a los estados que hacen parte de la Organización para que, en el momento en que se creen estrategias de desarrollo intersectoriales, la bicicleta sea protagonista.

Por otra parte, incentiva a los países a “adoptar las mejores prácticas y los medios para promover la bicicleta entre todos los miembros de la sociedad, incluso las iniciativas encaminadas a organizar marchas de bicicletas en los niveles nacional y local como medio para fortalecer la salud física y mental, y el bienestar, así como para desarrollar una cultura de la bicicleta en la sociedad”.

Además, la Organización les pide a los países mejorar la seguridad vial teniendo en sus parámetros de movilidad las rutas para las bicicletas, para que los usuarios puedan transitar por la ciudad con tranquilidad.

De acuerdo con la ONU, contar con esas estructuras no solo es relevante por el tema de seguridad, también porque tiene un efecto inmediato en la salud. “Para los sectores urbanos más pobres, que no pueden permitirse vehículos propios, la bicicleta se puede convertir en su medio de transporte. Al tiempo, pueden reducir el riesgo de contraer enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, ciertos tipos de cáncer, diabetes e incluso la muerte”, dice el documento.

También es un buen ejercicio para fortalecer las rodillas por la ausencia de impacto articular y, teniendo en cuenta que pedalear fortalece la musculatura, las piernas, la espalda y ayuda a reducir la celulitis en el caso de las mujeres, impide la acumulación de grasas.

Además, montar bicicleta incrementa la posibilidad de conocer a personas nuevas y aumentar su círculo de amigos. De acuerdo con un estudio de la Escuela de Medicina de Harvard, las personas que tienen muchos amigos reducen el riesgo de muerte prematura en más del 60 %.

Otro beneficio que tiene este deporte es que fortalece el sistema inmunológico, ya que el cuerpo produce fagocitos (células inmunológicas) y eso es bueno para proteger de enfermedades cardiacas porque al momento de pedalear se incrementa el ritmo cardíaco y la presión arterial disminuye. Adicionalmente, ayuda a mantener los niveles adecuados de azúcar en la sangre.