El autor de Una pareja: dos miradas recoge a través de su experiencia las respuestas para reconocer el orden, la pertenencia y el equilibrio dentro de las relaciones familiares. Estos pilares, que se encuentran en sus dos últimos trabajos Dar el lugar y y ¡Todo que ver!, ayudan entender por qué las personas tienden a repetir experiencias pasadas como una extensión de sentimientos y formas de pensar almacenadas a través de la relación con los padres.Cortés explica por qué es necesario abandonar ciertas lealtades que hacen daño, cómo en una relación no hay víctimas ni victimarios, cómo sanar a los papás, cómo repararse, ayudar a otros y entender la anatomía de una pelea. Los libros estarán en la versión número 31 de la Feria del libro. SEMANA habló con el autor sobre los temas que aborda en sus trabajos.Puede leer: ¿Cuándo hay que ir a terapia de pareja?SEMANA: Usted habla de la concepción sistémica de las relaciones familiares. ¿A qué se refiere?Ricardo Cortés: Yo he sido toda la vida profesor y en mi trabajo siempre me han interesado las relaciones de familia. Lo que intento hacer es mostrar que eso se puede escribir. Los dos libros son una herramienta, pero este último tiene una característica particular y es que está escrito a base de preguntas y respuestas, así que cualquier persona puede tomar una pregunta y decir: esto me ayuda, esto me orienta, esto me sirve o esto me hace pensar. Este último libro es más pedagógico que el anterior.El libro intenta dar respuestas muy prácticas, pero detrás de todo eso está lo que se llama la concepción sistémica de las relaciones familiares. Lo que hago es tratar de decirlo en un lenguaje cotidiano para la gente, cómo funcionan de alguna forma esas relaciones familiares a la luz de tres principios: el orden, el equilibrio y la inclusión. Mostrar cómo hay orden o desorden en una relación de pareja o en la de padres e hijos, cómo cuando uno se separa pero no se separa bien es porque está excluido y si la anterior pareja está excluida desde la rabia, desde el resentimiento; la pareja actual no le funciona a nadie.SEMANA: Las personas sienten temor de reconocer cuando están en momentos difíciles y cuando estas situaciones necesitan la intervención de agentes exteriores para resolverlas. ¿Usted cree que hoy las personas son más abiertas a buscar ayuda profesional cuando internamente se está atravesando por una crisis o situación compleja con la pareja?Ricardo Cortés: Hay países en los que sí se tiene más conciencia, entre nosotros es mucho más difícil eso y si somos hombres todavía somos más reacios a buscar ayuda profesional, pero también esa búsqueda de ayuda tiene sus riesgos. Hay personas que buscan ayuda cuando ya no hay nada que hacer, por ejemplo, cuando la relación ya se acabó. La ayuda se necesita en tiempo más oportuno. Si a alguien le da apendicitis no puede ir al médico a los 15 días, tiene que ser inmediatamente, y en mi experiencia la gente no busca ayuda a tiempo.También las personas a veces buscan cualquier tipo de ayuda y eso es parte del riesgo. Pero puedo decir que es cierto que en Colombia hemos logrado que la gente cuide más la relación, que la gente tiene unos miedos distintos a los de nuestros mayores.Le recomendamos: Ocho datos que no sabía sobre la infidelidadSEMANA: ¿Y esto cómo afecta las relaciones?Ricardo Cortés: De alguna manera la gente siente que una relación se caracteriza por dos cosas: que sea duradera y que sea chévere y cuando empiezan a ver que no está siendo chévere y que en el tiempo la relación se comienza a ahogar, cobra un peso muy grande. Los jóvenes profesionales de hoy tienen muchos problemas en el trabajo, se esconden, por ejemplo, en los trabajo porque tienen un desequilibrio en su relación de pareja o en su vida familiar.Entonces las personas mágicamente se llevan la oficina en el celular y se comienzan a desconectar de la pareja y eso empieza a tener consecuencias. En ese sentido la gente tiene muchas confusiones. Hay cosas de desorden que no le permiten a la gente enrutarse. Las personas miran de muchas maneras las relaciones, como se miran los negocios empresariales, solo por el resultado y eso tiene consecuencias.SEMANA: ¿El desorden puede ser una consecuencia de que nunca se dejaron claras unas reglas?Ricardo Cortés: Esto es lo que yo llamo como algo sistémico y es que la primera experiencia de una persona son los papás y de alguna manera las muchas cosas buenas y las no tan buenas de lo que ocurre con los papás, la gente las lleva a la relación de pareja que tiene cuando adulto. Cuando hay cosas no sanadas con los papás uno se lo termina cobrando inconscientemente a la pareja. Por eso no hay algo más difícil en una pareja que no querer ser como fue el papá con la mamá y viceversa.En estos casos hay un problema de conexión pero también de orden que necesita ser corregido, pero el camino es que uno tiene que darse cuenta porque sino, esta sería una manera de repetir la historia.Le puede interesar: Las 20 preguntas que salvan un matrimonioSEMANA: Su libro está basado en una pedagogía familiar sistémica, ¿cómo se entiende esto dentro de la concepción de orden y equilibrio?R. C.: Pedagogía es la manera como uno hace, familiar es sobre las relaciones familiares y sistémico es mostrar que muchas cosas están más conectadas de las que uno se imagina. Por ejemplo, que uno no consigue parejas gratis sino que uno hace un clic con ciertas personas que tienen todo que ver con la propia historia.SEMANA: Entonces podemos decir que si no hay orden en una relación, tampoco va a existir un equilibrio…R. C.: Exacto, la relación es más difícil y estará en riesgo si hay desequilibrio. Ejemplo, personas que creen que su pareja no les da la talla, hay quienes inician una relación con alguien que tiene un hijo, el estrato social, alguien siente profunda admiración y respeto, todo eso es desequilibrio, porque si yo no siento lo mismo o tú eres mi héroe pero tú sientes que no das la talla entonces no tenemos equilibrio.SEMANA: Por los ejemplos que usted pone, se podría inferir que no todo desequilibrio es necesariamente una condición negativa. ¿Pueden existir entonces diferentes tipos de equilibrio y desequilibrio en una relación?R.C.:Tal cual, hay un equilibrio que es positivo y hay uno negativo. El ejemplo más simple, si yo soy amoroso con mi pareja, ella también debe serlo porque si el que da no recibe, la relación se empieza a desequilibrar. El equilibrio positivo es el que hace crecer la relación. Digamos, mi esposa me aplaude que yo vea fútbol porque a mí me encanta, pero yo le celebro que salga con sus amigas y yo paso y la recojo; es tener una relación tranquila en la que yo hago algo por ti y tú haces algo por mí.Pero el equilibrio negativo es que tú me traicionas y mi gran tentación es traicionarte de una manera peor, el peligro de este desequilibrio es que la venganza termine con la relación. Y la gente empieza en un juego de aquí no pasa nada, que aquí estamos bien los dos; pero no es así. Todo el mundo en pareja sabe cuándo está conectado y cuándo no.SEMANA: Usted explicaba el ejemplo de la pareja en la que uno de los dos tenía un bebé como una forma de desequilibrio. ¿Cómo se arregla ese desequilibrio si ya las dos personas están en una relación?Ricardo Cortés: Esta es una pregunta de millón, pero el equilibrio se logra cuando la persona que tiene el bebé respeta, por ejemplo, que el papá del hijo o de la hija siempre será su papá y que él hace parte de su historia. Mientras que a la otra persona aceptará que no le compete esa historia porque solo le interesa lo de los dos. Entonces incluir es básicamente respetar la historia de las otras personas. En un abuso hay víctimas y victimarios, pero en las relaciones de pareja no porque son dos personas que deberían estar en condiciones iguales.En contexto: Siete consejos para saber pelearSEMANA: ¿Cómo están conectados el orden, el equilibrio y la inclusión en una relación?Ricardo Cortés: Los tres pilares están absolutamente conectadas como un triángulo, entonces cuando se mueve el orden de un triángulo, se afectan de alguna manera el equilibrio y la pertenencia, y cuando se toca el desequilibrio, uno puede excluir. Cuando una persona dice por ejemplo “el tipo ese con el que yo me casé ya salió de mi vida”, uno piensa que se está excluyendo a alguien, pero detrás de todo eso lo que muchas veces sucede es que en realidad se tienen es excluidos a los papás porque la primera experiencia que uno tiene de pareja son ellos.Entonces el principio que manejamos en pedagogía es que de muchas formas para que alguien prospere con la pareja, se tiene que haber sanado a los papás cuando se fue niño. Esto significa que si no se hace, la vida de pareja va a ser mucho más dura de lo que uno mismo creyera. Entonces excluir es alejar. Lo que la gente hace es solucionar una exclusión con otra.Si una persona se casa, tiene un bebé con su pareja y luego se separa, cuando tenga un hijo o una hija con una nueva pareja, quien cargará la rabia será este último bebé. Los niños leen los excluidos, a veces los niños se enferman y dan señales de que en la casa alguien está excluido.SEMANA: ¿Entonces no hay experiencias puramente genuinas sino que todas son producto de una acción pasada?Ricardo Cortés: Toda la historia de una persona de alguna manera está amorosamente anclada en la familia, pero esto aplica para todo lo bueno y lo no tan bueno. Esto es lo que es sistémico, lo que está conectado.Nosotros hacemos conexiones con las emociones, entonces a veces la gente carga las tristezas o las rabias de los padres en las propias historias, entonces la gente se da el permiso de entender que no solo son sus dolores sino que muchos de estos también vienen de atrás. Si en nuestras familias asesinan a alguien, entonces las emociones de las familia viajan por todas las generaciones. En Semana: Beneficios de ver series en parejaSEMANA: ¿Cómo las acciones de deslealtad pueden mejorar la vida?R. C.: Técnicamente es que los hijos somos profundamente leales a los papás, entonces yo por lealtad a mis papás puedo ser bravo. Entonces yo le digo a la gente que haga un ejercicio y diga en qué se parece a su papá, a su mamá, a los abuelos, a la familia. Y la gente dice: "Yo uso gafas como mi mamá" y así; eso se llama ser leal y esas lealtades se llevan a la relación de pareja. Y la otra cara de esa moneda se llama deslealtad. Hay que reconocer cuáles son esas lealtades que nos hacen daño y elegir el camino de la deslealtad, porque quiera uno o no, termina repitiendo la historia.