Al dueño de la valla publicitaria de la 100 con autopista norte, de Bogotá, tuvo que sorprenderlo la llamada de J.P., quien en tiempos electorales le solicitó que escribiera en ella el siguiente mensaje: “Laura, ¿quieres casarte conmigo?” Lo que el viernes en la mañana apareció ya escrito. El hombre y la mujer protagonistas del aviso, al día de hoy, continúan en el anonimato. Aún no se sabe si esta fue una propuesta de matrimonio real o si tiene fines publicitarios, tampoco si Laura dio un sí como respuesta. Pero lo que sí es seguro es que J.P. tuvo que haber pagado varios millones para conseguir su objetivo.