Al ministro de Hacienda del gobierno de Abelardo De La Espriella, al parecer, no le gustó la decisión que tomó su antecesor, Germán Ávila, de cambiar el nombre de la sala principal de la entidad, ubicada en el centro de Bogotá, y decidió revertirla.

La sala en la que los ministros pasan buena parte de su tiempo y que es referente en la sede de la cartera de Hacienda fue bautizada con el nombre de Roberto Junguito Bonnet, en homenaje póstumo al economista que murió en 2020. El hecho se produjo durante el gobierno de Iván Duque, en 2021, pero luego, con la llegada de un nuevo gobierno y por decisión de Germán Ávila, el cuarto ministro de Hacienda de Gustavo Petro, se procedió al cambio.

Ávila prefirió que la sala tomara el nombre de Antonio García Nossa, pero una vez llegó al Ministerio Miguel Gómez Martínez, revirtió la decisión.

¿Quiénes eran los economistas que forman parte del homenaje y del cambio en la sala principal del Ministerio de Hacienda?

Junguito fue un economista bogotano, formado en la Universidad de los Andes y doctorado en la Universidad de Princeton, tras haber realizado estudios en la London School of Economics and Political Science y en la Universidad de Bruselas.

Fue ministro de Hacienda en dos oportunidades (1984-1985 y 2002-2003).

Roberto Junguito Bonnet, exministro de Hacienda Foto: Valentina Pérez

Junguito ocupó, además, otras múltiples posiciones, desde embajador en Francia y otras naciones hasta directivo gremial y director ejecutivo alterno en el FMI.

García Nossa, entretanto, fue un economista, historiador y político socialista, graduado de la Universidad del Cauca. Se dedicó a la organización y a las actividades de los consejos y ligas de indios Nasa Misak y otros pueblos indígenas del departamento.

Las posiciones de los dos economistas son consideradas como opuestas. Junguito, quien trabajó en los gobiernos de Belisario Betancourt y Álvaro Uribe, abogó por la estabilidad macroeconómica, la disciplina fiscal, la moneda sana y sostenibilidad de la deuda.

Por su parte, la prioridad de García Nossa no era estabilizar las cuentas públicas sino transformar la estructura económica y social del país, como abanderado del movimiento gaitanista.