La audiencia de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, ante un juez de Nueva York fue corta. Apenas duró una media hora. En esa cita judicial, se sabe que el dictador dijo que él era un “hombre decente”, un “prisionero de guerra”, un “secuestrado” y el presidente de Venezuela.
Poco se supo de su esposa, de 69 años, quien también enfrenta cargos por narcoterrorismo. Las cámaras captaron a la mujer mientras era trasladada a la Corte en Nueva York. Estaba vestida con pantalón y chaqueta beige, y se vio cómo el intenso viento le golpeaba el rostro.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, dio declaraciones en la Base Aérea Langley, de Virginia, en las cuales narró algunos detalles desconocidos del operativo Absolute Resolve, que logró la captura de ambos.
“Nicolás Maduro conoció a unos estadounidenses excepcionales con gafas de visión nocturna hace tres noches. No supo que venían hasta tres minutos antes de que llegaran. De hecho, su esposa dijo: ‘Creo que oigo aviones afuera’. No lo sabían. ¿Saben por qué? Porque cada parte de esa cadena hizo su trabajo, y lo hizo a la perfección”.