“Agente, cuidado, no me pase ese bolillo que yo soy representante a la Cámara. No se le ocurra volver a hacer lo que acaba de hacer”, le dice María Fernanda Carrascal a las autoridades, en medio de las protestas en el centro internacional de Bogotá, frente al Museo Nacional.
“No se le ocurra volver a hacer lo que acaba de hacer, agente. No se le ocurra”, dice ella. “Yo sé cómo mueven esos bolillos y cómo están intimidando a la gente”, añade.
Atrás, alguien que acompaña a la congresista le dice al miembro del escuadrón móvil antidisturbio en tono de amenaza: “Usted sabe que levantarle la mano a una representante es un delito que lo puede poner preso”.