La casa Moreno Rojas está nuevamente de luto. Al fallecimiento del exalcalde de Bogotá, Samuel Moreno, quien murió por complicaciones de salud en febrero pasado, se suma ahora la partida este jueves de su padre, el excongresista Samuel Moreno Díaz.

Moreno Díaz, quien fallece a los 102 años en Bogotá, fue uno de los dirigentes más reconocidos de la Anapo, partido con el cual fue secretario de Educación, diputado de Santander y congresista de 1964 a 1974.

Era esposo de María Eugenia Rojas ―hija del general Gustavo Rojas Pinilla― y padre del exalcalde de Bogotá Samuel Moreno Rojas y del exsenador Iván Moreno Rojas.

María Eugenia Rojas y Samuel Moreno Díaz fueron por muchos años una de las parejas más distinguidas de la sociedad bogotana, pero los escándalos de corrupción y la situación judicial de sus hijos, Iván y Samuel, provocó que desaparecieran de la escena social.

No se puede olvidar que los hermanos Moreno Rojas resultaron involucrados en el llamado Carrusel de la Contratación, un megaescándalo de corrupción que los llevó a la cárcel y al desprestigio social.

Tras el fallecimiento del exsenador Moreno Díaz, algunas personalidades han expresado sus condolencias.

Uno de ellos fue el presidente de Colpensiones y miembro del Polo Democrático Jaime Dussán, quien expresó “sentidas condolencias a la familia Moreno Rojas por el fallecimiento del doctor Samuel Moreno Díaz. Paz en su tumba”.

Escándalos de sus hijos

El escándalo que más golpeó a la familia Moreno Rojas fue el carrusel de la contratación, que estalló a mediados de 2010, cuando salieron a la luz pruebas que evidenciaban la negociación de multimillonarias comisiones de parte de Germán Olano, excongresista de la República, al empresario Miguel Nule Velilla, cuya empresa, que llevaba su apellido, manejaba gran parte de los contratos de distintas obras públicas que se desarrollaban en la capital colombiana. La principal obra que se vio directamente afectada por dichas negociaciones irregulares fue la construcción de la tercera fase de TransMilenio, por la calle 26.

En el escándalo se vieron involucrados varios políticos, empresarios, dirigentes del Instituto de Desarrollo Urbano y hasta el mismo alcalde Moreno. El Estado llegó a presentar un detrimento patrimonial cercano a 2,2 billones de pesos.

No obstante, la cifra exacta del escándalo no se ha podido cuantificar. Las investigaciones han concluido que parte de los recursos terminaron en paraísos fiscales, cuentas secretas en el extranjero e inversiones inmobiliarias en Estados Unidos.

El entonces alcalde Samuel Moreno y su hermano, el exsenador Iván Moreno, quien también fue hallado responsable de haber participado en este hecho de corrupción, fueron condenados a penas de prisión y a enfrentar varios procesos por todo tipo de irregularidades en la administración distrital.

En términos generales, nunca han sido claras las cifras del dinero que se pudo haber perdido por el Carrusel. En un momento hubo cálculos que hablaban de dos billones de pesos, pero no hay una certeza de si es aún más dinero.

Tan solo en el descalabro de la construcción de TransMilenio por la calle 26, los sobrecostos pudieron ascender a 300.000 millones de pesos. Ese monto no incluye los sobornos que pagaron por debajo de la mesa a los funcionarios o concejales para que direccionaran las licitaciones. Por ejemplo, en un solo contrato, el de las ambulancias, las mordidas pudieron llegar a los 6.000 millones de pesos.