Director: Edward Zwick Protagonistas: Denzel Washington, Bruce Willis, Annette Bening Bruce Willis ha hecho todo lo posible por ganarse un lugar de honor dentro de la galería de héroes de acción contemporáneos. De audaz policía en Duro de matar a temerario terrorista en El Chacal, el actor estadounidense ha patentado en el celuloide su rostro seco, su parpadeo lento y su boca apretada como símbolos de la hombría cinematográfica. Su más reciente demostración ocurre en Contra el enemigo, una película de acción y suspenso en la que Willis interpreta a un general del ejército norteamericano _muy cercano al presidente de la República_ que llega a declarar la ley marcial en Nueva York con tal de atrapar a un peligroso grupo de terroristas árabes. Su rival de turno no es ni siquiera el jefe de la banda de delincuentes internacionales. Es Denzel Washington quien, en el papel del agente del FBI responsable del caso, se opone constantemente y mientras puede a los planes del general, al lado de una agente de la CIA (Annette Bening) experta en grupos extremistas. El hecho es que de un momento a otro una célula de terroristas árabes empieza a hacer de las suyas en Nueva York. Primero bajo amenazas como la de hacer explotar pintura en un bus lleno de pasajeros. Pero después con toda la frialdad del caso, cambiando la pintura por verdaderos explosivos y acabando con la vida de decenas de personas. Ante semejante situación, poco controlada por el agente del FBI y su compañera de la CIA, sobre todo porque no saben la verdad, el ejército entra en acción. Aunque Washington, quien ya había trabajado con el director Edward Zwick en Valor bajo fuego, y Bening aparezcan como personajes principales, quien se roba el espectáculo es Willis. Pero no porque su caracterización se devore la pantalla. Más bien porque la ridiculez de sus posturas llama demasiado la atención. Sus gestos son suficientes para comprender que no hacen sino seguir un guión con más de una inconsecuencia. A pesar de algunas buenas secuencias de acción, como la del estallido del bus _sin duda la más escalofriante_, la película no se sale del molde tradicional de su género, algo que puede no ser un error pero que puede llegar a aburrir a sus seguidores.