Hay veces que, por diversas circunstancias y factores, las personas se estancan y quedan viviendo lo mismo por mucho tiempo. La comodidad, la rutina o la famosa zona de confort se pueden volver enemigos, pues se puede estar perdiendo de nuevas experiencias.
Llegan puntos en la vida en los que es necesario levantarse, mirar el pasado y dejarlo atrás, ver el presente y vivirlo para un nuevo y mejor futuro de la mano de Dios. Aunque se esté “bien”, es posible estar mejor y la única forma de saberlo y experimentarlo es salir de las comodidades y arriesgarse a lo que la voluntad del Señor tiene preparado para cada persona.
Por ejemplo, en Deuteronomio, capítulo 1, se habla de la tierra prometida y de la parada que hizo el pueblo de Israel, que iba con Moisés, en el monte Horeb.
Los expertos en los textos bíblicos aseveran que todas estas personas se quedaron un año en ese lugar, a pocos días de la tierra prometida, en lugar de avanzar y conquistar su nuevo hogar. Ellos se quedaron y, aunque vivieron bien, perdieron el tiempo y retrasaron la llegada al lugar al que estaban destinados.
Relato bíblico que sirve para avanzar en la vida hacia algo mejor
Deuteronomio 1
1 Estas son las palabras que habló Moisés a todo Israel a este lado del Jordán en el desierto, en el Arabá frente al Mar Rojo, entre Parán, Tofel, Labán, Hazerot y Dizahab.
2 Once jornadas hay desde Horeb, camino del monte de Seir, hasta Cades-barnea.
4 después que derrotó a Sehón rey de los amorreos, el cual habitaba en Hesbón, y a Og rey de Basán que habitaba en Astarot en Edrei.
5 De este lado del Jordán, en tierra de Moab, resolvió Moisés declarar esta ley, diciendo:
6 Jehová nuestro Dios nos habló en Horeb, diciendo: Habéis estado bastante tiempo en este monte.
7 Volveos e id al monte del amorreo y a todas sus comarcas, en el Arabá, en el monte, en los valles, en el Neguev, y junto a la costa del mar, a la tierra del cananeo, y al Líbano, hasta el gran río, el río Éufrates.
8 Mirad, yo os he entregado la tierra; entrad y poseed la tierra que Jehová juró a vuestros padres Abraham, Isaac y Jacob, que les daría a ellos y a su descendencia después de ellos.