El Plan Iberoamericano de Lectura Ilímita es un programa de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que declaró a 2005 como Año Iberoamericano de la Lectura. Lo coordinan la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y el Centro de Estudios Regionales sobre el Libro para América Latina y el Caribe (Cerlalc). El Encuentro Iberoamericano de Responsables de Planes Nacionales de Lectura, que finalizó en Cartagena el pasado viernes 17, fue un primer paso en el que representantes de 19 países de la región intercambiaron ideas e iniciaron acciones que buscan, entre otras cosas, convertir el fomento del libro y la escritura en un tema de política pública y conquistar nuevos espacios de lectura. Los impresionantes esfuerzos de Brasil y México para desarrollar estrategias con la sociedad civil y la Feria del Libro de Cuba, que convoca a 3.750.000 personas en una isla de 11 millones de habitantes, son dos ejemplos del interés que despierta la lectura en Iberoamérica. Para Adelaida Nieto, directora del Cerlalc, la promoción de la lectura es un tema que concierne a todo el país, a la sociedad civil, y no sólo a los Ministerios de Cultura y Educación.SEMANA: ¿En qué se diferencia Ilímita de otros proyectos? Adelaida Nieto: Ilímita busca abrir más espacios para lograr un mejor acercamiento a la lectura y a los planes que trabajen por la lectura. Lo que lo hace excepcional es que es un programa Cumbre, de 21 jefes de Estado, y esto es algo que sucede muy pocas veces.SEMANA: ¿Cómo articular planes de lectura que superen los esquemas tradicionales? A.N.: Las campañas de lectura por sí solas no son suficientes, como no es suficiente poner libros en las estanterías. Hay que favorecer las condiciones para que se dé el contacto amoroso de la palabra escrita con el corazón del lector. Permitir que como en todo amor este contacto haga reír, llorar, pensar, sentir, tener miedo, confianza y todo lo demás que hace que esta relación se parezca a la vidaSEMANA: ¿Cómo integrar el tema de la lectura en escenarios que no sean únicamente los de la cultura y la educación? A.N.: Tenemos que bajarnos de la nube de que hay gente 'culta' y gente 'inculta'. Existen múltiples culturas que interactúan entre sí. Necesitamos leernos unos a otros para poder escribir nuestros destinos; necesitamos leer la palabra escrita para ejercer una ciudadanía activa; necesitamos leer los ojos de la gente para saber quién nos habla. SEMANA: ¿Qué tanto se lee en Iberoamérica? A.N.: Pienso que se lee muchísimo, y hablo no sólo del lector de literatura sino también del que lee revistas, avisos publicitarios durante un trancón. SEMANA: ¿No es exagerado denominar lector a quien lee vallas?A.N.: Así como hay bailarines profesionales y también quienes bailan en las fiestas, existen lectores expertos y quienes leen en la vida urbana. Todos ellos necesitan desarrollar criterios propios, capacidad de reflexión y libertad para enfrentar sus lecturas. Para poder ejercer la ciudadanía no basta con leer como autómatas. Es necesario que frente a cada palabra escrita sepamos discernir y podamos actuar como seres libres. SEMANA: ¿Todavía se justifica privilegiar la lectura en su sentido más tradicional? A.N.: Las tradiciones son válidas cuando son reflejos vivos de las sociedades. Cuando la sociedad cambia, cambian la lectura y el lector. Sería ingrato con la creatividad no abrirles puertas a los nuevos soportes de la palabra.SEMANA: ¿Qué tan cierto es que la gente lee menos por culpa de la televisión o Internet? A.N.: Quien es lector habitual de la palabra escrita ejercita su capacidad para leer el mundo y puede interpretar de mejor manera lo que ve en la televisión y en la vida. Estos no son medios antagónicos, son complementarios y necesarios.