Rubén Blades se presentará el próximo 2 de abril en el Movistar Arena Bogotá con su último trabajo: Salswing, un show que llegará acompañado de la Orquesta Roberto Delgado.
Este encuentro entre la salsa y el jazz, Rubén Blades lo describe como el intento de “continuar esa relación, comprobando que el arte no posee nacionalidad, sino que representa un espíritu que trasciende razas, geografías e idiomas”.
Desde el miércoles 2 de febrero hasta el 4 de febrero a las 8:59 a. m. estarán disponibles las boletas en preventa. Además, a partir del 4 de febrero a las 10 a. m. comenzará la venta abierta al público en general.
Costo de las boletas
Los palcos comienzan en un valor de $5.200.000 + $720.000 del costo de servicio. Estos tienen una capacidad para 10 personas. Los interesados podrán elegir entre cuatro tipos de palcos.
La tribuna fan sur tiene precio de $480.000 + $72.000 (costo de servicio).
Segundo piso: $280.000 + $42.000
Segundo piso: $220.000 + $33.000
Segundo piso: $108.000 + $16.200
Tercer piso: $150.000 + $22.500
Tercer piso: $ 108.000 + $16.200
Rubén Blades
Rubencito, el hijo de San Felipe, en el casco antiguo de Panamá, revolucionó con sus composiciones el universo de la música afrocubana y su nueva presentación: la salsa. Con su manera de reivindicar al ciudadano del común, con sus tristezas y alegrías, este género musical tomó otro matiz, cambió su rumbo y se apropió de la crónica urbana en tiempo de clave, maracas y tambores. Pero Rubencito (nacido el 16 de julio de 1948), más que cantante y compositor, siempre ha sido un hombre inteligente. Tiene, como pocos, sus propias teorías sobre la música que interpreta. Sus opiniones sirvieron y servirán para que la historia de los ritmos latinoamericanos hable y tenga mucho por decir.
Durante su fructífera carrera, Rubén Blades ha sido el salsero más polémico. Se le han criticado muchas veces sus actitudes musicales, actorales, políticas y hasta morales, como si detrás del Caribe camaleón existiera una confusión. Pero en este supuesto desorden ha demostrado que sus trabajos discográficos repercuten en todo el mundo, sirven como medio de información para llegar a las grandes masas con interrogantes, con situaciones que nos motivan a reflexionar sobre la realidad. Esto lo ha convertido en el ‘panameño universal’.
Su música ya habitual y cadenciosa conserva su matiz de eterna fiesta: un espejo con salsa, con palabras de calle. Ahí viene Rubén cantando y, como en los viejos tiempos, “metiendo mano” con su tumbao de intelectual.
Hay que recordar que este ganador de 16 premios Grammy (ocho Latinos y ocho Anglo) también es actor (de cine y televisión), político, padre de familia y en sus ratos libres, pintor de acuarelas, escritor de cuentos y coleccionista de cómics. Con su micrófono y con un mensaje radicalmente diferente ha puesto a bailar a millones de personas desde hace 50 años.
Sin embargo, y por fortuna, la salsa lo mantiene más cerca de los estudios de grabación y de los premios que de los tribunales. Más aferrado a los teatros y a las plazas de conciertos que a las manifestaciones políticas; más concentrado en los pentagramas que en los discursos. Aunque este año avisó que ya no hará más largas giras salseras.
Rubén Blades indaga, crea, transita por esas calles parchadas de sueños y esperanzas, y su inherente crónica musical plena de curiosidad convierte su arte en desafío, en lucha por la identidad latinoamericana, en autobiografía. Es Panamá que se impregna de salsa con satisfacción y trasciende las letras de sus canciones en experiencias cotidianas.