Por el inicio de un nuevo siglo o simple casualidad numérica, la historia de la Copa Mundial de la Fifa se partió en dos con su edición de 2002. Por primera vez llegó a Asia y dos países del Lejano Oriente se encargaron de recibirla: Corea y Japón. Brasil llegó al pentacampeonato en Yokohama. Hasta ahora inalcanzable el scratch y justo cinco fueron los mundiales que tuvieron que pasar para que la sede volviera a dividirse. En 2026 Norteamérica fue la elegida y tres las naciones anfitrionas, número que terminó siendo determinante en varios símbolos del certamen orbital.
No hay fútbol sin balón y el Trionda es más que un esférico multicolor, es pelota con vida propia. Fabricada por Adidas, desde 1970, rodará en México, Estados Unidos y Canadá, rindiéndoles un tributo redondo a los países que albergan la copa. Por eso presenta tres colores predominantes (rojo, verde y azul), representando a cada nación sede. Concepto que además refuerza desde la iconografía para los coanfitriones: el águila mexicana, las estrellas estadounidenses y las hojas de arce canadienses. Sus destellos dorados llevan a tener presente en cada giro al trofeo que levantará el campeón el próximo 19 de julio en Nueva Jersey.
Si bien el Al Rihla, de Catar 2022, ya incorporó tecnología en su interior (connected ball) para decisiones arbitrales más rápidas y acertadas, el balón de este Mundial además de estabilidad óptima en el aire con resistencia aerodinámica, tiene un corazón más potente: un sensor de movimiento de 500 Hz de última generación que enviará datos precisos al VAR en tiempo real.
La innovación juega y mucho. Del césped salta a los propios uniformes. Las marcas también se han jugado una copa aparte y ahora al vestir a 48 selecciones se diversifica un poco el mercado, aunque el poder termina de nuevo concentrándose en los tres gigantes de la indumentaria deportiva en el mundo.
Adidas, Nike y Puma, así como Alemania, Argentina, Brasil, Francia, España o la misma Inglaterra, ya pueden considerarse clásicas del Mundial. Entre las tres concentran 36 selecciones. Con mucha distancia sobre el resto que, al igual que otros equipos, participan con bajo protagonismo.
La multinacional alemana vuelve a posicionarse como la marca con mayor presencia en el torneo. Tener 14 equipos en competencia demuestra su gran alcance, que se dimensiona aún más al contar en ese listado con el vigente campeón: la albiceleste de Messi.
Nike no le pierde referencia, casi que es un duelo uno a uno en esa táctica de control del juego, o mejor, del mercado, con 12 selecciones. Le plantea a su eterno rival el clásico suramericano con Brasil o la misma Uruguay, además de sumarles a otros candidatos como Francia, Inglaterra, Croacia, Países Bajos y dos de los países anfitriones, Estados Unidos y Canadá.
También lleva el partido a la cancha tecnológica. Estableció un nuevo estándar en el diseño de kits de selecciones nacionales: fusionó innovación en la ventilación de alto nivel con tradiciones arraigadas y audaces visiones de futuro.
Su sistema Aero-FIT permite que el aire circule por el cuerpo y separe la tela de la piel, ayudando a los futbolistas a mantenerse frescos y concentrados en entornos más calurosos y exigentes como los que tendrá la Copa del Mundo en este verano norteamericano.
El tridente ofensivo de marcas lo completa Puma, otra de las más importantes en proveer equipamiento. Una decena de selecciones mundialistas así lo confirma y a las tradicionales africanas se suma una que asoma como candidata y con Cristiano de estandarte: Portugal.
El Bicho disputará su última copa, pero semejante animal del gol ya es eterno. Y en la memoria del Mundial también quieren estar las tres mascotas oficiales, que representan a los países anfitriones, exaltando la riqueza natural y cultural de cada nación.
Maple, un alce amigable simboliza el dinamismo de Canadá; un jaguar mexicano como Zayu es sinónimo de agilidad y destreza; mientras Clutch es la majestuosa águila calva estadounidense que refleja el liderazgo, patriotismo y espíritu deportivo.
En esta Copa del Mundo todo valdrá por tres. Hasta la inauguración. Tendrá triple ceremonia de apertura, una por sede. Mundial distinto, con más selecciones, partidos, nuevas reglas de juego y, por supuesto, emociones y ganancias triplicadas.