¿Y si es la última vez que vamos a ver a James Rodríguez y Juan Fernando Quintero en un Mundial? Ambos han dado pistas recientemente de que así puede suceder. “Ya casi voy a tener 35 años. ¿Qué mejor forma que irse jugando una Copa del Mundo?”, dijo el 10 en su documental de Netflix que se estrenó en mayo. Mientras que Juanfer dio a entender hace un año, a la edad de 32, que no se veía jugando al fútbol con más de 36.
Si se hacen realidad sus pronósticos, tal vez sea el final de una era de Colombia en mundiales y de una forma de interpretar el fútbol en la selección, la de la pausa precisa y el paso milimétrico, esa que aún mantiene vivo el legado de Carlos ‘Pibe’ Valderrama. “Ellos dos son el último bastión de ese ‘10’ clásico que siempre hemos tenido, sobre todo por cómo se ha ido presentando la evolución de futbolistas con esas características, que se han ido yendo hacia otras posiciones”, aseguró el exmediocampista Abel Aguilar, mundialista con James y Juanfer en Brasil 2014 y Rusia 2018.
“Históricamente la selección ha tenido jugadores así, como el Pibe, Giovanni Hernández, Macnelly Torres, James y Juanfer que son los que más han marcado diferencia. Y ese tipo de jugadores seguirán siendo necesarios en Colombia, pero tal vez en el futuro los adaptarán a otras zonas de la cancha por cómo está cambiando el fútbol”. Llevando ese legado en sus espaldas, tanto James como Juanfer han sido determinantes en la historia de la selección en los mundiales. James fue máximo goleador de Brasil 2014, y Juanfer es uno de los dos jugadores, junto a Juan Guillermo Cuadrado, con goles en múltiples ediciones tras marcar hace doce y ocho años. Con la convocatoria de ambos para esta Copa del Mundo, se aseguraron de entrar en la lista de colombianos con tres mundiales, uniéndose a Freddy Rincón, el Pibe Valderrama, Faryd Mondragón y David Ospina.
Y todo lo vivido en este torneo lo soñaron juntos cuando eran niños jugando Play Station 2 en la casa de James en Envigado, a unas calles de la cancha El Dorado donde pulieron sus mágicas zurdas. Desde que cruzaron sus destinos en 2005, uno sirvió de espejo para el otro. Ambos eran volantes con gol, admiradores del Pibe y Zidane, apuestas de la cantera de Envigado, con problemas de crecimiento y desparpajo para sopesar las falencias físicas con caños, pases largos y entre líneas, cambio de ritmo y, sobre todo, una pegada prodigiosa.
Ambos lograron explotar su talento con rigor. “En Envigado mi hijo era más chiquito que todos. Pero siempre se exigió más. Se iba a pie para el gimnasio. Luego hacía horas extra y entrenaba tiros libres con un profesor personalizado”, recordó Pilar Rubio, mamá de James. El motor de Juanfer fue buscar un mejor futuro para su hermano Mateo y su mamá Lina, quien se mataba como estilista para sostener a la familia en la comuna 13 de Medellín. “Varias veces me dijo: ‘Tranquila, mamá, que vamos para adelante. Cuando sea más grande le voy a dar todo. Póngale cuidado que voy a ser el mejor’”.
Rodríguez y Quintero también mejoraron con el ejemplo del otro, incluso al separarse cuando el mayor se fue a Argentina a principios de 2008. Cuatro años después, José Pékerman los volvió a juntar en la Selección Colombia, y en Brasil 2014 cumplieron un sueño compartido. Ese también fue el inicio de la competitividad. En la selección parecían destinados a ser más rivales que socios, aun cuando ambos anotaron en el primer partido en el que coincidieron en un Mundial, algunos minutos en el segundo tiempo ante Costa de Marfil en Brasilia.
“La selección gana mucho con los dos en el campo: toque, manejo de pelota, sorpresa, mano a mano, balón largo, balón corto. Somos jugadores con características similares, pero James puede jugar por un costado. Y yo soy más central”, dijo Juanfer. A pesar de eso, la premisa de cada seleccionador que han tenido, incluido el actual Néstor Lorenzo, ha sido casi siempre “James o Juanfer”. Los dos estuvieron en desacuerdo desde el principio.
“Jugamos juntos desde mis 13 años y creo que eso se ve. Tenerlo a él da mucha calidad y mucho juego”, dijo James después del 3-0 ante Polonia en Rusia 2018, uno de los mejores triunfos de Colombia en mundiales. Ese día fueron titulares y responsables de las tres asistencias. “Yo jugué ese partido. Fue mi último en un Mundial, y tuve que ser complemento, apoyo y respaldo porque sabía que ellos dos serían titulares. Y funcionó muy bien. Es que todos los jugadores buenos técnicamente y con calidad tienen que estar. Por eso no habría por qué tener miedo de poner a James y a Juanfer al mismo tiempo”, señaló Aguilar.
La realidad es que a Quinterito le tocó vivir más en la sombra todos estos años en la selección (ha jugado 47 partidos contra los 122 de James). Aguantó convocatorias sin minutos jugados o ingresos al campo en tiempo adicional mientras James gozaba de mayor protagonismo. Con todo y eso, su cariño por él siguió intacto: “A James lo amo porque es mi hermano desde mis 11 años”, dijo Juanfer. Además, nunca se rindió. Aun cuando venía de brillar en la élite con Porto, River, Racing o Shenzhen F.C. y terminaba marginado por el seleccionador de turno.
“A la selección uno nunca le puede decir que no”, dijo. La frase la aplicó el mismo James a pesar de tener menor rodaje en los periodos de Carlos Queiroz y Reinaldo Rueda como entrenadores (2019-2022). Ambos priorizaron siempre a la selección. Las mayores recompensas esta década: subtítulo de Copa América (2024) y regreso a un Mundial que podría significar la despedida para ambos en este tipo de eventos.
“Yo no me atrevería a decir que este va a ser su último Mundial”, dijo el experimentado periodista César Augusto Londoño. “Hace ocho años pensaban que David Ospina tenía la única oportunidad de jugar su tercer Mundial en Catar, al que no clasificamos. Y ahora resulta que el tercer Mundial de Ospina será en 2026. Así que no se sabe. Y mire a Luka Modric que con 40 años va a jugar esta Copa del Mundo, lo mismo que Lionel Messi con 38. Así que por mí que convoquen a James y Juanfer hasta que den lo que puedan”.
Seguramente sus físicos tendrán la última palabra. Por lo pronto, James y Juanfer prometen volver a ser el uno o el otro en el próximo Mundial. Y seguramente también la amistad seguirá prevaleciendo a pesar de la rivalidad, como en los tiempos de ‘pique’ jugando Play Station 2 hace 20 años en Envigado.