Llegó la final del Mundial de Fútbol en Qatar 2022, donde Argentina fue campeón, y que también puede ser beneficioso para entender la importancia de la productividad en los procesos internos en las compañías.
Es que la meta de cada uno de los 32 equipos clasificados era ganar la competencia, cuyo propósito es aplicable a las mipymes y a las grandes empresas, pues su meta es conquistar en los negocios en los que están enfocados.
Cada partido era un negocio, por eso tanto las selecciones de fútbol como las compañías deben prepararse bien para cada encuentro, revisar y atender diversos indicadores que les permitan aumentar su productividad, calidad y sofisticación, y los haga competitivos en sus entornos. Esa es la clave para ganar.
Según el gerente general de Colombia Productiva, Aurelio Mejía, estos son los temas fundamentales que en el campo y en la empresa deben tener en cuenta los competidores para asegurar el triunfo.
Las ventas
Como primera medida, uno de los primeros puntos en común entre estos dos mundos es la necesidad de obtener resultados, ya sean goles o nuevas ventas. Para llegar a ese objetivo, se debe pensar en la noción básica de productividad, es decir, tener los mejores resultados con los recursos disponibles.
Por ejemplo, al principio, Arabia Saudita sorprendió a Argentina, pues con una posesión de apenas 30 % y tan solo tres tiros al arco, anotó dos goles y ganó. Sin duda, el equipo saudí fue más productivo ese momento. También lo vimos en la eliminación de España, pues su rival, Marruecos, ganó con apenas una posesión de la pelota del 17 %.
Además, para alcanzar esos niveles de productividad que permitan ser competitivos, lo primero que una empresa y, en este caso, los equipos mundialistas deberían revisar es su gerencia.
Un buen líder empresarial evaluará cuáles son los recursos con los que cuenta y cómo los puede utilizar según las necesidades y las metas establecidas. El capital humano y los resultados esperado de equipos como Francia o Argentina son distintos a los de otras selecciones con menos recursos y menos potencial.
Es que la buena gerencia debe planear y ejecutar una correcta estrategia y si esta no existe y no es clara para todos los miembros del equipo, los resultados no van a llegar. Un buen ejemplo de esto en el mundial de Qatar lo dio Alemania, una selección campeona en mundiales pasados, que tuvo problemas para gestionar a los jugadores más jóvenes y le costó encontrar su modo de juego, su estrategia. En cambio, otros equipos con menos “figuras” tuvieron mejores resultados, como es el caso de Corea del Sur y Japón, que priorizaron el orden táctico en sus partidos.
Empleados
En este sentido, tener buenos colaboradores (jugadores y empleados) que desempeñen su trabajo correctamente, optimicen los recursos y mejoren su rendimiento con el tiempo se traduce en buenos resultados.
Uno de ellos es el de los pases efectivos, como aporte individual en la construcción del gol. O de las ventas. Las recuperaciones de balón hablan también de la capacidad de los futbolistas para corregir procesos errados y alinear de nuevo la estrategia que ya hemos planteado. Un esquema similar, aplicado al mundo empresarial, permite garantizar los resultados planeados.
Problemas de calidad
Igualmente, la calidad es la base de la productividad y también un elemento común entre la industria y el deporte mundialista. se puede evidenciar la ausencia de calidad en los disparos errados a la portería: la meta, el gol, es aumentar las ventas. Pero sin conocimiento de mercado y de los clientes, se van a gastar recursos y tiempo valioso, que generarán problemas.
Además, el exceso de faltas y tarjetas es otra muestra de cómo la baja calidad afectará la competitividad, pues reducirá el rendimiento de juego (la operación), el tiempo de los procesos será mayor y consumirán un alto número de recursos que no darán los resultados esperados. Las faltas son productos no conformes y debemos tomar acciones para que este número sea bajo.
El efecto de no tener estándares de calidad, hacia afuera, es negativo y resta competitividad.