“Alerta, alerta Presidente, o es la democracia o las mafias de siempre”, esa es una de las frases que corean las personas que se mantienen en la Plaza de Bolívar como resistencia a lo que sucedió este lunes: la ratificación por parte del procurador general, Alejandro Ordóñez, sobre la destitución e inhabilitación por 15 años para ejercer cargos públicos del alcalde de Bogotá, Gustavo Petro. La izquierda está casi que de luto. Hay dos corrientes que se encuentran en la plaza. La primera, que protesta y está convencida de que el presidente Juan Manuel Santos revertirá la decisión y que pasará algo que no permita que Petro se vaya; y la otra, que sabe que las esperanzas se acaban. En algunos rincones de la Plaza de Bolívar se habla de un ‘golpe de Estado’, de tomas a embajadas y de una movilización masiva y constante que saldrá de la Plaza de Bolívar a otras plazas y entidades públicas para seguir gritando: “Petro no se va”. Pero además, se habla de una serie de atrevidas actividades, como empelotarse enfrente de la Casa de Nariño, delante del presidente y del procurador. Hacer 'besatones' e innumerables actos en forma de protesta. Incluso, algunos aseguran que si no son escuchados “se formará un grupo bonito, como aquellos de viejas épocas”. Dicen también que si Santos no los escucha, llegarán a apoyar a Petro todos los grupos de la red de nodos 'Paz democracia Petro no se va' que se han formado. A esta red la conforman, organizaciones ambientalistas, animalistas, de discapacitados, de libertad de cultos, comunidad LGBTI, mujeres, juventudes, recicladores, entre otros. Aunque la decisión parece no tener vuelta de hoja, sus abogados, concejales del partido Progresistas -el de Petro- y los simpatizantes dicen que el alcalde continuará hasta el final de su gobierno, el 31 de diciembre de 2015. El concejal por el partido Progresistas Carlos Vicente de Roux dice que la decisión es lamentable para el país. “Esto confunde a la izquierda, la debilita en primer lugar y polariza al país”, aseguró. La expectativa ahora del alcalde Gustavo Petro, es lograr la mayor movilización ciudadana esta semana y esperar que la CIDH tome decisiones. A pesar de que en su discurso el procurador, Alejandro Ordóñez, dijo claramente que confirmaba su decisión y que Petro debía dejar la Alcaldía de manera inmediata, el alcalde ha publicado en sus redes sociales y dicho públicamente en el balcón del Palacio del Liévano, que seguirá gobernando y lo hará hasta el último día, “que esperamos sea el 31 de diciembre del 2015”, enfatizó. Mientras los manifestantes en la plaza siguen con el coro: ‘Petro amigo, el pueblo está contigo’, el alcalde con un discurso vehemente le pide a Santos actuar con tranquilidad. “El procurador está desesperado (…) Le solicito al presidente de la República que no se desespere (…) Debe tomar decisiones calibrando bien las circunstancias”. Las únicas esperanzas que le quedan al gobernante tienen que ver con que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) falle a favor de las pretensiones del alcalde destituido, o con que prospere un recurso de restablecimiento del derecho ante el Tribunal Superior de Bogotá, anunciado este lunes por el defensor de Petro, el exfical general Mario Iguarán. Por el momento, los 'indignados', los 'emputados' y los 'rabiosos' aseguran que seguirán movilizándose hasta que se haga justicia y que no dejarán de llamar la atención pública hasta que la CIDH se pronuncie a favor del alcalde, o hasta que el presidente escuche la voz del pueblo, que también corea: “alerta, alerta, alerta que camine la paz y la democracia por toda América Latina”.