El pasado 31 de marzo se dio un hecho inédito en la economía colombiana: el ministro de Hacienda, Germán Ávila, se levantó de la sesión de la junta directiva del Banco de la República, ante la propuesta de la mayoría de codirectores de aumentar 100 puntos básicos la tasa de referencia de política monetaria para atajar la inflación, que no cede, y por el ‘desanclaje’ de las expectativas para los próximos años.
El hecho escaló y, aunque las tasas subieron y se situaron en 11,25 %, hasta el propio presidente Gustavo Petro anticipó que el Gobierno se retirará de la junta directiva del Emisor.
En medio de esta tensión entre el Ejecutivo y el banco central, hoy el Dane publicará el dato de inflación de marzo.
La cifra es muy importante porque la inflación en Colombia, a diferencia de otros países de la región, no ha bajado del 5 % desde el año pasado y lleva más de cinco años por fuera del rango meta de entre 2 y 4 %. Además, las expectativas están ‘desancladas’, después del incremento del 23 % en el salario mínimo y su efecto en los precios. Los analistas han venido aumentando sus cálculos para los próximos años.
Según la Encuesta del Banco de la República entre 41 encuestados, entre ellos analistas del sector financiero, la inflación mensual de marzo de 2026 se ubicaría en 0,67 %, con lo cual, la anual subiría de 5,29 a 5,45 %.
Sin embargo, algunos analistas son más pesimistas sobre el comportamiento de la inflación en marzo. Un informe de Bancolombia anticipa que la inflación mensual de marzo sería de 0,74 %, por lo que la variación anual se aceleraría en 22 puntos básicos hasta 5,52 %. “De materializarse este resultado, la inflación anual retomaría la tendencia al alza y se ubicaría en el nivel más alto desde septiembre de 2024. Nuestra estimación es superior en 7 puntos básicos al promedio de los analistas encuestados por el Banco de la República en la Encuesta Mensual de Expectativas Económicas (0,67 %) e incorpora un avance anual en todos los rubros”, señala el informe.
Por ejemplo, en alimentos, Bancolombia apunta a una inflación mensual de 1,13 %, el comportamiento mensual más alto desde diciembre, impulsado en particular por el avance de los precios tanto de los perecederos como de los procesados, lo que implicaría que el componente anual complete tres meses al alza. En servicios, la variación anual completaría cuatro meses al alza en marzo. Prevé una inflación mensual de 0,76 %, impulsada por las tarifas de arriendo y las comidas en establecimientos de servicio a la mesa. Este resultado permitiría que el registro anual se acelere hasta 6,65 %, en marzo, el registro más alto desde enero de 2025.
“Así pues, el efecto de la indexación continúa siendo elevado respecto a lo que sería deseable para lograr una normalización más rápida de la inflación, debido al incremento significativo del salario mínimo para este año”, señala Bancolombia.
Frente al tema de regulados, estima que la inflación mensual sería de 0,56 % ante el aumento en las tarifas de transporte. Además, la indexación se verá reflejada particularmente en el aumento en las tarifas de electricidad, suministro para agua y educación. Con esto, la variación anual volvería a incrementar. Mientras que en bienes advierte que la inflación mensual se ubicaría en 0,26 % en marzo, por lo que la variación anual se aceleraría por cuarto mes consecutivo.
Otros son más optimistas. El BBVA señala que la división de alimentos seguiría ejerciendo presiones alcistas sobre la inflación, como efecto de la ola invernal, particularmente en los alimentos perecederos. De igual forma, la división de restaurantes y hoteles continuaría aportando al incremento de los precios, también como consecuencia del aumento del salario mínimo, aunque a un ritmo menor que el observado en enero y febrero. En contraste, el principal alivio provendría de la división de transporte, debido a la reducción de 500 pesos en el precio de la gasolina. Con ello, la inflación anual se ubicaría en 5,62 % en marzo.
“Sin embargo, tenemos un sesgo a la baja frente a nuestro pronóstico de marzo, asociado a un posible menor impacto del incremento del salario mínimo en los rubros más afectados por este —como comidas fuera del hogar, administración de propiedades horizontales y servicio doméstico—. Esto se alinea con las expectativas de los analistas, que anticipan una variación mensual inferior. Mantenemos nuestra proyección de que la inflación total cerrará 2026 en 6,5 %”.
Pero a los estimativos que se tenían un mes atrás hay que incluir nuevas tensiones que consolidan riesgos al alza de la inflación en el segundo semestre, según el área de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá (IE).
En el campo internacional, el encarecimiento y retraso en el flujo de commodities por el conflicto en Oriente Medio que afectó el tránsito por el estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 30 % del comercio mundial de fertilizantes y una quinta parte de la producción mundial de crudo, es decir cerca de 20 millones de barriles diarios.
Esta situación ha llevado el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, mientras que los precios de los fertilizantes han visto un avance anual de más de 50 %. El alza más pronunciada ha sido en la urea, el fertilizante más importando por Colombia, cuyo precio se disparó casi 80 % anual, advierte un informe del área de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá.
Agrega que, en el caso de la gasolina, la Administración de Información Energética (EIA, por su sigla en inglés) de Estados Unidos revisó al alza su proyección de precio del petróleo, donde el Brent promediaría 96 dólares por barril en 2026, 17 dólares más que lo previsto en febrero, como consecuencia de una guerra en Oriente Medio, aún incierta.
Por esto, el Gobierno aumentó el precio de la gasolina en 400 pesos en abril. Cálculos del área de Investigaciones Económicas sugieren que el diferencial actual del precio de la gasolina frente a la referencia internacional bordea los 3.000 pesos. “Si bien se espera que el precio internacional corrija, IE no descarta que, en lo que resta del año, el Gobierno realice aumentos en el precio de la gasolina de, por lo menos, 1.000 pesos. De darse, el aumento de 1.400 pesos en la gasolina en lo que resta del año, frente a la referencia de marzo, presionaría al alza la inflación total en cerca de 0,3 puntos porcentuales. No obstante, esto dependerá de la evolución de la guerra y la decisión del Ejecutivo sobre el precio del combustible”, dice esta área.
En el caso de los fertilizantes, un aumento en el precio tiene un impacto directo en la inflación dado que el país importa cerca de 90 % de los que consume. Según la SAC, citada por IE, los fertilizantes representan entre 12 y 30 % de los costos de producción agrícola, dependiendo del cultivo, y aunque existen inventarios para entre dos y tres meses, una extensión del conflicto complica el panorama.
Pero estas no son las únicas preocupaciones. De acuerdo con el área del Banco de Bogotá, el Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos advirtió que el fenómeno de El Niño del segundo semestre podría convertirse en el más fuerte de la historia. “En efecto, anticipan un ‘superniño’ comparable o peor a los vistos en 1982, 1997 y 2015. De materializarse, el impacto en el precio de los alimentos y energéticos sería relevante”.
Previo a estos eventos, los analistas encuestados por el Banco de la República preveían una inflación de cierre de 2026 de 6,2 %. “Probablemente, esta información llevará a un ajuste al alza de dicha visión con su respectivo impacto en la proyección de tasas del Banco de la República”, dice IE.
Bancolombia anticipa que, durante la reunión del próximo 30 de abril, la junta directiva del Banco de la República aumentaría la tasa de interés de política monetaria en 75 puntos básicos hasta 12 %, como resultado de una votación dividida. “Así pues, los riesgos alcistas para la inflación respaldan la continuación de un ciclo de ajuste en 2026, con una tasa que aumentaría hasta el 12,75 %”, concluye.