La educación superior es uno de los pilares fundamentales para el desarrollo individual y colectivo, llegando así a impulsar temas sociales en conjunto a la innovación y el crecimiento económico. Con una matrícula global en constante crecimiento, alcanzando los 235 millones de estudiantes en todo el mundo, y proyectada a llegar 549 millones para el año 2040, Latinoamérica emerge como la región clave para este panorama en la evolución del panorama educativo.

Aunque los avances que se han logrado en los últimos años son significativos, la educación superior llega a enfrentar retos como la deserción universitaria, la calidad de la enseñanza, la gestión institucional, el financiamiento, la innovación y la excelencia académica.

En el caso puntual de Colombia, según cifras del Ministerio de Educación, 5 de cada 10 estudiantes que logran ingresar a la educación superior, se retiran y/o no terminan sus estudios, lo que llega a representarse como el 8,02 %. Por otro lado, en las carreras técnicas y tecnológicas, esta cifra llega a aumentar a un 13,39 %.

Con una matrícula global en constante crecimiento, alcanzando los 235 millones de estudiantes en todo el mundo y proyectada a llegar a 549 millones para el año 2040.

En cuanto al tema del empleo, cifras del Dane señalan que el 12,2 % de la población en la fuerza laboral cuenta con educación universitaria, el 12,1 % cuenta con educación técnica profesional y tecnológica, y el 4,6 % tiene formación en postgrado.

Según Adriana Angarita, CEO de SénecaLab, institución fundadora de Inn.kind FIEd, considera que la clave para hacer de la educación superior, tanto en Colombia como en Latinoamérica, reside en un cambio fundamental del enfoque de la calidad. Ir más allá de la calidad educativa desde la perspectiva de la enseñanza, a ser evaluada desde la perspectiva de aprendizaje del estudiante y la medición de la mejora en la empleabilidad de los graduados.

Inn.kind FIEd, un foro de ámbito académico el 04 de junio, para contribuir al sector educativo latinoamericano, este se realizará en Colombia.

“Para lograr una transformación profunda, es crucial reevaluar nuestras estrategias y reflexionar: ¿Cómo influyen nuestras acciones en el aprendizaje del estudiante? ¿Podemos evidenciar su avance y adquisición de conocimientos? Es el momento de que los docentes, piezas clave en la educación superior, encabecen esta evolución, naturalmente se incorporarán métodos, herramientas y tecnologías que impulsen un aprendizaje efectivo”, destaca la experta.

En este contexto, Angarita comparte algunas reflexiones y recomendaciones frente a la coyuntura de la educación superior en la región:

  • Cambio del enfoque hacia el aprendizaje: Está la importancia de no limitarse únicamente a medir la cantidad de conocimiento transmitido por los docentes, sino entrar a valorar la efectividad de este. Los educadores podrían adoptar un enfoque que logre priorizar los resultados del aprendizaje como indicadores de la calidad educativa.
  • La importancia de la gestión en las instituciones educativas: Es de relevancia que una gestión institucional sea eficaz, para así elevar la calidad de las instituciones educativas. Se deben contar sistemas académicos, flexibles y sólidos, que no solo permitan medir, sino también otorgar resultados tangibles.
Cifras del Dane señalan que el 12,2% de la población en la fuerza laboral cuenta con educación universitaria. | Foto: Getty Images
  • Simplificar las conversaciones sobre innovación educativa: Reconocer la importancia de los esquemas de calidad, cuando se toma en cuenta la empleabilidad y la competitividad del país como indicadores claves de éxito para las instituciones educativas.

Es así como finaliza Angarita, “Estos puntos ofrecen una visión esencial sobre las acciones requeridas para transformar la educación superior en Latinoamérica y son pertinentes no solo para rectores y directivos de instituciones universitarias, sino también para autoridades gubernamentales y tomadores de decisiones en el ámbito educativo”.