Las empresas colombianas están transformando maquinaria fuera de operación, vehículos en desuso, materiales sobrantes y equipos obsoletos en fuentes de liquidez, en medio de una mayor adopción de estrategias de economía circular y optimización de activos. De acuerdo con la medición preliminar más reciente de la Cuenta de Economía Circular (CECI) del Dane, las actividades de reciclaje, reparación, reutilización y aprovechamiento de bienes aportaron el 1,53 % del PIB nacional, equivalente a cerca de $26 billones.

“Hoy, las empresas entendieron que un activo detenido no es simplemente un problema de almacenamiento, sino que se convierte en capital que deja de producir valor todos los días. La conversación ya no gira alrededor de dónde guardar los excedentes, sino de cómo convertirlos rápidamente en liquidez y nuevas oportunidades de negocio”, afirmó Martha Gómez, gerente general de Subastas & Comercio.

Martha Gómez, gerente general de Subastas & Comercio. Foto: Subastas & Comercio / API

Según la compañía, la renovación de maquinaria, la actualización tecnológica, el cierre de proyectos y la modernización de flotas generan activos que permanecen inmovilizados durante largos periodos. Mantener maquinaria, equipos o vehículos sin uso puede representar un impacto financiero cercano al 25 % o 30 % de su valor por año, debido a costos de almacenamiento, vigilancia, seguros, impuestos, depreciación, obsolescencia y costo de oportunidad.

Durante el primer semestre de 2026, Subastas & Comercio registró un crecimiento cercano al 105 % entre enero y julio, mientras que el valor comercializado aumentó alrededor del 30 % entre el primer y el segundo trimestre. En ese periodo se adjudicaron más de 5.700 lotes de maquinaria, vehículos, equipos industriales, materiales, chatarra y activos tecnológicos.

La dinámica involucra sectores como hidrocarburos, energía, infraestructura, construcción, telecomunicaciones, manufactura, logística, servicios públicos, seguros y agroindustria. Los activos comercializados encuentran nuevos usos dentro de otras empresas o cadenas productivas, lo que permite recuperar valor económico y extender su vida útil.

“La subasta resuelve uno de los mayores retos para las empresas y es descubrir el verdadero valor de un activo. Cuando múltiples compradores compiten por un mismo bien, la empresa no solo vende más rápido, sino que recupera un mayor valor y convierte un costo permanente en liquidez inmediata”, agregó Gómez.