Cada semestre nacen en Colombia más de 170.000 empresas y cerca de una de cada cuatro es fundada directamente por personas naturales. Sin embargo, mantener un negocio en funcionamiento representa un desafío: según cifras de Confecámaras, solo una de cada tres compañías logra superar sus primeros cinco años de operación.

Frente a este panorama, la arquitecta y empresaria colombiana Juliana Fernández señala que uno de los principales errores al emprender consiste en confundir el dominio de un oficio con la capacidad de dirigir una empresa. “Hacer un trabajo excelente importa muchísimo, pero construir una empresa requiere un conjunto de habilidades completamente distinto al de ejecutar el trabajo que esa empresa vende”, explica.

Fernández es fundadora de AI Spaces, firma dedicada al diseño y el interiorismo corporativo en América Latina y Estados Unidos. Desde su experiencia en proyectos de infraestructura para compañías como Google, Microsoft y cadenas hoteleras como Sheraton, identifica cinco aspectos que considera determinantes para la continuidad de un negocio.

La arquitecta y empresaria colombiana Juliana Fernández. Foto: Suministrada - API

El primero es priorizar el flujo de caja sobre la utilidad contable. Los desfases entre los periodos de cobro y pago pueden generar problemas de liquidez, especialmente durante las etapas de crecimiento, por lo que el control del efectivo y del capital de trabajo resulta fundamental.

El segundo consiste en especializarse en nichos de mercado con necesidades específicas y menor atención de la competencia. A esto se suma el rigor en la ejecución y la atención al detalle, factores que inciden en la calidad del servicio, los márgenes financieros y la retención de clientes.

El cuarto pilar es la descentralización de las decisiones mediante equipos capacitados y autónomos. El quinto corresponde a la alineación entre los socios en materia de objetivos financieros, riesgos y responsabilidades, así como a la incorporación de mecanismos de gobierno corporativo.

Para Fernández, la sostenibilidad empresarial depende de construir organizaciones que puedan adaptarse a los cambios sin depender exclusivamente de sus fundadores.

“Construir una empresa no consiste únicamente en generar ingresos, sino en crear valor real para clientes, empleados y socios. Los estados financieros confirman si un negocio es rentable, pero la clave del éxito a largo plazo está en asegurar la viabilidad de la organización en el tiempo”, concluye.