La economía global del bienestar alcanzó un valor de USD 6,8 billones en 2024 y se proyecta que llegue a USD 9,8 billones en 2029, según el Global Wellness Institute. Este crecimiento coincide con cambios en la manera de abordar el envejecimiento facial, que pasó de centrarse en la corrección de arrugas a considerar factores relacionados con la salud, los hábitos y la prevención.

El doctor Felipe Buendía, médico cirujano con estudios en medicina antienvejecimiento y tecnología láser, señala que este cambio también se refleja entre pacientes jóvenes. “Pacientes de 20 años adoptan una postura preventiva antes de la aparición de la primera arruga. A diferencia de generaciones anteriores, muestran una reducción marcada en el consumo de tabaco y alcohol, e integran desde edades tempranas rutinas de skincare, hábitos de sueño, actividad física y bienestar integral.”

Según Buendía, la prevención incluye nutrición, ejercicio y suplementación. “Se ha derribado la noción de que envejecer equivale a perder funcionalidad. La medicina antienvejecimiento actual busca mantener al paciente en su punto óptimo mediante la prevención activa: nutrición equilibrada, ejercicio físico regular y suplementación estratégica.”

Otro cambio está relacionado con las terapias regenerativas. Una revisión publicada en enero de 2026 en Dermatology Practical & Conceptual, que analizó 21 estudios clínicos sobre exosomas, reportó mejoras de hasta 104 % en elasticidad cutánea y una reducción del 36 % en hiperpigmentación, sin eventos adversos graves reportados. Buendía aclara que estas alternativas no sustituyen los tratamientos tradicionales: “No los reemplazan, se complementan.”

La inteligencia artificial también se incorpora al análisis de la piel. “La inteligencia artificial no sustituye al médico, sino que actúa como una herramienta diagnóstica de alta precisión para escanear la piel y guiar conductas diarias de nutrición, ejercicio y cuidado facial.”

El especialista también advierte sobre los cambios faciales asociados con la pérdida acelerada de peso y señala que el envejecimiento debe abordarse como un proceso multidimensional, en el que los hábitos y la tecnología médica cumplen funciones complementarias.