La conversación global sobre inteligencia artificial comienza a cambiar de enfoque. Tras varios años centrada en desarrollar modelos cada vez más potentes, la industria dirige ahora su atención a la implementación de esta tecnología dentro de las empresas, un proceso que implica integrarla con sistemas existentes, cumplir requisitos regulatorios y generar resultados concretos en la operación.
En ese escenario, Jumpcube, empresa especializada en inteligencia artificial aplicada al sector empresarial, afirmó que ese ha sido el eje de su trabajo desde hace varios años. La compañía sostiene que el valor de la IA no está únicamente en la capacidad de los modelos, sino en su aplicación para transformar procesos y aumentar la productividad de las organizaciones.
“El cuello de botella nunca fueron los modelos. El verdadero reto siempre ha sido convertir la inteligencia artificial en resultados reales dentro de las organizaciones. Mientras la industria discutía qué modelo era mejor, nosotros nos enfocamos en resolver cómo llevar esa tecnología a producción, integrarla con los procesos del negocio y generar retornos medibles para nuestros clientes”, afirmó Mauricio Lince Arango, CEO de Jumpcube.
La empresa indicó que esa visión surgió tras analizar más de 400 pruebas de concepto de inteligencia artificial que nunca llegaron a implementarse de forma efectiva. Según explicó, la principal dificultad fue integrar estas soluciones a la operación diaria de las organizaciones y no las limitaciones tecnológicas. A partir de esa experiencia desarrolló AiBPO, una plataforma que actualmente opera con 20 clientes de sectores como banca, salud, servicios y tecnología en países como Colombia, México, Chile y Paraguay.
“Durante mucho tiempo la conversación giró alrededor de los modelos de inteligencia artificial, pero cada vez es más evidente que el verdadero desafío está en llevar esa capacidad tecnológica a los procesos que generan valor dentro de las organizaciones. Esa fue precisamente la visión que nos llevó a desarrollar soluciones como Forge, una plataforma que permite a los equipos de ingeniería integrar agentes de IA en sus procesos de desarrollo de software y medir el impacto real que generan en productividad y entrega de valor. Al final, la diferencia no está en tener acceso a la tecnología, sino en lograr que las personas, los procesos y la inteligencia artificial trabajen juntos para producir resultados tangibles para el negocio”, señaló el ejecutivo.