Colombia enfrenta un escenario de presión en su sistema eléctrico ante proyecciones climáticas y estructurales que podrían derivar en un déficit de energía firme en los próximos años. El Ideam y el Ministerio de Ambiente estiman en un 90% la probabilidad de consolidación del fenómeno de El Niño hacia septiembre de 2026, en un contexto en el que la temperatura global se ubica 1,46 °C por encima de niveles preindustriales.
La Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) proyecta que el déficit estructural comenzaría a evidenciarse desde 2027. Las estimaciones indican un faltante progresivo que podría llegar a 65 GWh diarios en 2038, equivalente a cerca del 20% de la demanda nacional.
El impacto de un eventual racionamiento sería significativo para la actividad productiva. Un estudio del Banco de Bogotá calcula que cada hora de inactividad podría generar pérdidas cercanas a $200.000 millones, con efectos directos sobre el Producto Interno Bruto y la competitividad empresarial.
En este contexto, Santiago Uribe, cofundador y gerente de mercadeo de Azimut Energía, explicó que el problema responde a una condición estructural del sistema: “La raíz del problema obedece a una dependencia estructural que hoy resulta insostenible, y es que en la actualidad, el 62% de la capacidad instalada en el país depende de la generación hidroeléctrica, mientras que fuentes no convencionales como la solar apenas alcanzan un 9% en potencia y, cuando mucho, un 3% en energía producida”.
Añadió: “De hecho, las cifras revelan que producir un dólar en Colombia exige un 17% más de energía que el promedio latinoamericano, y un 50% más en comparación con los estándares de Europa”.
Entre las alternativas mencionadas se encuentran la digitalización de activos, el monitoreo en tiempo real y la modernización de sistemas, con potenciales reducciones de consumo entre 15% y 20%. Expertos señalan que, a través de estrategias de eficiencia energética como la instalación de paneles solares con baterías, el monitoreo en tiempo real y la sustitución de equipos ineficientes, entre otras cosas, se podría mitigar el riesgo frente a un posible apagón.
Camilo Montoya, cofundador y CEO de la misma compañía, señaló que la autogeneración solar y el almacenamiento en baterías se perfilan como opciones para enfrentar posibles racionamientos, junto con esquemas como los contratos PPA para optimizar costos energéticos.