La frontera entre la perfumería y el cuidado personal comienza a hacerse menos rígida. Ingredientes, construcciones olfativas y tendencias que tradicionalmente estaban presentes en perfumes llegan a productos de uso cotidiano, mientras categorías asociadas con la funcionalidad incorporan la fragancia como parte de la experiencia.
En Colombia, esta transformación ocurre en un mercado de fragancias que registró ventas retail por $2,49 billones en 2025, según Euromonitor, con un crecimiento de 12 % frente al año anterior. Las fragancias masivas fueron el segmento más grande y dinámico de la categoría.
En este contexto, AXE amplió en Colombia su colección de fragancias finas con Cherry Spritz y Peach Infusion, dos aerosoles corporales que combinan protección contra el mal olor con construcciones olfativas inspiradas en la perfumería fina. Las referencias contienen aceites esenciales e ingredientes como ambrox, praliné, maderas cremosas y musgo blanco salado.
“Estamos viendo cómo la fragancia adquiere un papel cada vez más importante dentro del cuidado personal. Ya no se trata únicamente de cumplir una función como controlar el mal olor, sino de ofrecer una experiencia olfativa más completa. Con esta colección buscamos llevar perfiles más sofisticados a un producto cotidiano, manteniendo la funcionalidad que históricamente ha caracterizado a la categoría”, señala Santiago Vallejo, head of marketing Andina de Unilever.
La tendencia también ha sido identificada por Mintel, que señala oportunidades en productos de cuidado corporal que combinan funcionalidad, conveniencia y fragancia. A esto se suma el crecimiento de tendencias como la perfumería gourmand, basada en referencias a frutas, postres y otros ingredientes reconocibles. Según Mintel, los lanzamientos de fragancias gourmand aumentaron siete puntos porcentuales entre 2022 y 2024.