Apenas llevaba unos 40 minutos de vuelo, tras haber salido de Bogotá con destino a Nueva York, cuando el piloto de Avianca avisó que tendría que interrumpir el vuelo.
El lugar más cercano para aterrizar era el aeropuerto Ernesto Cortissoz de Barranquilla, a donde finalmente llegó la aeronave.
Los protocolos se activaron, porque la razón que detuvo el itinerario fue una emergencia médica de un pasajero, y el trayecto de casi 6 horas hasta Nueva York, implicaba un riesgo para una condición de salud que surgió de manera inesperada.
El vuelo 244 de Avianca salió a las 17:19 del jueves y tomó la ruta hacia la ciudad estadounidense. Luego del desvío hacia Barranquilla, para atender la emergencia médica del pasajero que, por motivos de protección de su identidad, no se dieron los detalles, permaneció en la capital del Atlántico hasta después de las 9 de la noche, cuando de nuevo retomó la ruta para transportar a los demás pasajeros.
Aunque la alerta que se activó, conocida como 7700, que aplica en casos de situación crítica, como fallas de motor, problemas de presurización, humo en cabina o fallas estructurales, Avianca confirmó que se trató de una emergencia médica grave, que también está incluida en el mencionado protocolo universal que se aplica en emergencias en el aire.
En tales casos, la palabra MAYDAY que emiten los pilotos, ordena silencio de radio en la frecuencia utilizada, luego de lo cual, proceden a explicar lo que está sucediendo.
En situaciones de emergencias médicas, en tierra se van alistando las ambulancias y la práctica de las primeras atenciones.