Las empresas colombianas están ampliando las opciones para gestionar su capital de trabajo y atender sus necesidades de liquidez. Mientras el crédito empresarial muestra señales de recuperación, las cuentas por cobrar también cobran relevancia dentro de la gestión financiera. En el primer semestre de 2026 se registraron 526.980 facturas endosadas por $15 billones, de acuerdo con cifras del Sistema de Factura Electrónica de la DIAN.

‘Factoring’ crece como alternativa de financiamiento en Colombia: “Las pymes encuentran mayores barreras para acceder a crédito bancario”

En este contexto, una pregunta resulta cada vez más relevante para empresarios y gerentes financieros: ¿cuándo conviene acudir a un crédito bancario y cuándo es más adecuado anticipar las cuentas por cobrar mediante factoring?

La respuesta no está necesariamente en elegir una opción sobre la otra, sino en determinar cuál se ajusta mejor a la necesidad de cada negocio. Para Daniel Alvarado, Chief of Staff de KLYM by Coval, la decisión debe partir del ciclo financiero de la compañía, el destino de los recursos y el momento en que se requiere la liquidez.

Las redes sociales y el consumo impulsivo se están convirtiendo en factores determinantes en las finanzas personales de muchos jóvenes. Foto: Getty Images

“La mejor financiación es aquella que coincide con el ciclo de generación de caja del negocio. Hay que analizar para qué se necesitan los recursos, durante cuánto tiempo, qué tan rápido se requiere la liquidez y qué impacto tendrá esa decisión sobre el flujo de caja”.

Crédito o factoring: ¿qué necesidad busca resolver la empresa?

El factoring puede ser una alternativa cuando una empresa ya realizó una venta, tiene una cuenta por cobrar y necesita obtener liquidez antes de la fecha de pago acordada con su cliente.

Esta opción puede resultar especialmente útil para proveedores de grandes compañías en sectores como retail, construcción, consumo masivo y telecomunicaciones, que deben afrontar plazos de pago prolongados mientras mantienen sus compromisos de nómina, proveedores, inventarios y otros gastos operativos.

Por su parte, cuando los recursos están destinados a inversiones de mayor plazo, como ampliar una planta, adquirir activos o ejecutar proyectos de expansión, un crédito puede resultar más adecuado, al permitir estructurar los pagos de acuerdo con el horizonte en el que la inversión generará ingresos.

El factoring, la herramienta financiera que ayuda a las empresas colombianas a obtener liquidez sin endeudarse

“Uno de los errores más frecuentes es financiar necesidades de corto plazo con herramientas diseñadas para plazos más largos, o utilizar soluciones de corto plazo para inversiones que necesitan varios años para generar retorno”, explica Alvarado.

Cinco claves antes de buscar financiación

1. Definir para qué se necesitan los recursos.

No es lo mismo cubrir capital de trabajo o anticipar una cuenta por cobrar que financiar una inversión en activos, infraestructura o expansión.

2. Revisar el ciclo de caja.

El plazo de la financiación debería guardar relación con el tiempo que necesita la empresa para recuperar los recursos utilizados.

3. Comparar el costo total.

Además de la tasa, es importante revisar comisiones, garantías, costos de operación, monto efectivamente desembolsado e impacto sobre los indicadores financieros.

4. Evaluar la velocidad de acceso.

Cuando los recursos se necesitan para atender una obligación inmediata o responder a una nueva orden de compra, el tiempo de aprobación y desembolso también puede tener un impacto para el negocio.

5. Diversificar las fuentes de financiación.

Crédito, factoring y otras opciones pueden cumplir funciones diferentes. Una empresa puede recurrir a financiación de mayor plazo para inversiones y utilizar factoring para gestionar sus cuentas por cobrar y necesidades de capital de trabajo.

Más que elegir una única herramienta, el reto para las empresas está en construir una estructura financiera que acompañe su operación y permita sostener el crecimiento sin generar presiones innecesarias sobre la caja.

“Hoy en día las compañías están siendo más conscientes de cómo generan su endeudamiento y de qué impacto tiene en el corto, mediano y largo plazo. No se trata de depender de una única fuente de financiación, sino de encontrar diferentes alternativas para las distintas necesidades de liquidez”, concluye Alvarado.