Cada año a nivel mundial las constructoras buscan superar los récords sobre los edificios más altos en cada una de las regiones. En América Latina se desarrolla actualmente el proyecto Torre Rise, el cual estaría ubicado en el área metropolitana de Monterrey, en México, con una propuesta que podría superar los 476 metros por medio de 100 pisos.

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Ubicada en un punto estratégico de la ciudad, la Torre Rise no solo pretende ser un nuevo ícono arquitectónico, sino también un eje de renovación para su entorno inmediato.

Este es el proyecto Torre Rise. Foto: Tomado de: @ElMananaOnline

“El desarrollo contará con conexión directa al sistema de Metro y se integrará a ejes viales estratégicos que facilitan el acceso tanto al Aeropuerto Internacional como al Estadio BBVA, escenario habitual de eventos de gran magnitud. Asimismo, el proyecto contempla un mirador distribuido en varios niveles, el SkyDeck 360°, y combina en una misma estructura unidades residenciales, espacios corporativos y opciones de alojamiento”, señala el portal oficial del proyecto.

Los promotores del proyecto insisten en que no se trata únicamente de levantar un edificio de gran escala, sino de consolidar un espacio que articule vivienda, comercio y experiencias urbanas en un mismo lugar. Una apuesta que, en teoría, responde a las tendencias globales de ciudades más compactas y funcionales.

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Una de las principales críticas al proyecto se da por la actualidad del mercado inmobiliario, el cual ha mostrado señales mixtas, con una demanda que se mantiene, pero con compradores cada vez más cautelosos. En ese escenario, iniciativas de gran escala enfrentan el desafío de demostrar su valor más allá del impacto inicial.

Los comentarios en el portal oficial del proyecto señalan que el nuevo edificio representa una oportunidad de dar un salto hacia estándares internacionales; para otros, un experimento cuyo resultado aún está por verse.

“La estructura y la resistencia al viento fueron los principales desafíos durante el desarrollo del proyecto. Ante el incremento sustancial de las cargas de viento con la altura del edificio, se implementó, desde la fase conceptual, un diseño de esquinas curvas, lo que permite disminuir el impacto del viento y aumentar la resistencia de los materiales”, comentan los arquitectos del proyecto al portal AD Magazine.