El Fenómeno de El Niño llegará antes de lo previsto y en un momento en el que Colombia tiene un panorama deficitario en varios de los frentes que hacen parte del engranaje requerido para garantizar el abastecimiento de energía suficiente que logre cubrir la demanda, la cual, entre otras, está en aumento.

El escenario no suena fácil porque los embalses que deberían estar en 80 %, pero se mantienen más bajos debido a las olas de calor que llegaron de manera imprevista y han alcanzado a bajar los cuerpos de agua.

En consecuencia, ahora, con el evento climático en las narices, se requiere cuidar el agua y la energía eléctrica, para lo cual, será necesario encender pronto las térmicas para cuidar la energía hidráulica.

Ese camino, que tomarlo requerirá la participación de todos, pero en particular, las señales de que el Gobierno envié, para mostrar que está dispuesto a enfrentar la situación de la mano de los gremios y todos los actores de la cadena.

Se necesita el gas, que es el que no hay, o es poco, pues el país está importando hasta para el autoabastecimiento, algo que no había sucedido, ya que Colombia mantenía su soberanía con ese producto.

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Un niño agresivo que podría causar un colapso

Ya se sabe que el Fenómeno de El Niño será fuerte o muy fuerte y que la probabilidad de su llegada ya no está en duda: el 82 % de posibilidad fue confirmada por las autoridades mundiales ambientales.

El meollo del asunto entonces está en las térmicas, que no son de los afectos del Gobierno, embarcado en una transición energética, lo que implica una posición con menos uso de hidrocarburos. Esta fuente energética (las térmicas), en algunos episodios climáticos de sequía ha puesto el 50 % de la generación, pero como requiere gas para encender calderas el margen de maniobra es apretado, dijo Gutiérrez.

Embalses Foto: Getty Images

Recargar la batería

La generación de energía a partir de agua también está en apuros. Las olas de calor que se han presentado han llevado los embalses a un nivel del 64 % (corte actual). De ahí que la presidenta del Consejo Gremial insista en lo que -dijo- venían advirtiendo desde hacía tres años.

Es claro que el nivel de estrés del sector eléctrico es alto, pero aún estamos a tiempo. Se necesita que la gente ahorre agua y energía; que esté a tiempo la disponibilidad de gas, algo que tendrá que pensarse como estrategia conjunta, porque por el momento, se está trayendo buena parte del gas de la importación y el más cercano que tenemos es el de Ecuador, pero ahora no se ve posible. Ellos también enfrentarán el agresivo Fenómeno del Niño, por lo tanto, venderle energía al país no será tan fácil. Peor aún si tenemos una situación adicional, que es la ruptura de las relaciones diplomáticas.

En consecuencia, la generación de energía térmica será más costosa, lo que podría terminar en las facturas de los usuarios.

Un apagón costoso

La presidenta del Consejo Gremial recordó las cuentas realizadas por Fedesarrollo, según las cuales, un apagón restaría 1,7 puntos del PIB a un país que no ha crecido más allá del 2,6 %. “Imagínese el colapso que podemos tener”, advirtió.

Adicionalmente, agregó que el costo en neto, para evidenciar el grave efecto que se podría venir con un eventual apagón, se tiene en los cálculos realizados por el Banco de Bogotá: “por cada hora de apagón el costo llegaría a 250.000 millones de pesos”.

En consecuencia, las cartas están echadas y, ganarle la partida al Fenómeno de El Niño dependerá de las acciones rápidas. Decisiones ya.