Colombia se mantiene a la expectativa, en espera del efecto que podría producir el alza en el salario mínimo, de más de un 23 % en 2026, sobre la inflación, como lo han estimado muchos estudios realizados por investigadores hasta el momento.
Si bien la inflación en marzo, que es el dato más fresco que ha divulgado el Dane, se aceleró levemente y se ubicó en un 5,56 %, la escalada no ha sido tan rápida, lo que a su vez lleva al Gobierno Petro a tener argumentos para ejercer presión en la junta del Banco de la República, de manera que decidan bajar las tasas de interés.
Muchas teorías afirman que el efecto mayor del incremento en el salario mínimo se verá a finales del primer semestre. Mientras tanto, la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) concluyó un estudio según el cual el alza en el salario mínimo, contrario a ser un presionador de la inflación, sería más bien un dinamizador del consumo.
Resultados del estudio
Dentro de las conclusiones del informe se destaca que “un incremento del 1 % en el salario mínimo real genera una respuesta de consumo de 2,44 veces, con un multiplicador keynesiano de 1,51″. Eso implicaría que, por cada 1,51 pesos inyectados, la demanda se expande en 1,51 pesos.
El análisis evidencia que el 93 % del incremento salarial no se transfiere al consumidor final, dice el informe. Por lo tanto, no hay razones para que se dé una presión en los precios.
Otro de los resultados encontrados es el que señala que, entre 2022 y 2025, ante un incremento del 13,8 % del salario mínimo real, los ingresos de las personas con rentas más bajas se expandieron entre el 17 % y el 32 %. De esa manera, para la Superintendencia de Industria, en conjunto, “habría una evidencia que es consistente con un régimen liderado por salarios en donde los incrementos salariales activaron el consumo, se amplificaron mediante el multiplicador y fueron absorbidos por los márgenes de ganancia sin generar espirales de precios”.