La marca de restaurantes Salvaje, que opera en 12 países, fortaleció en Bogotá una propuesta gastronómica basada en la combinación de la técnica japonesa con elementos propios de la cultura latinoamericana. Según la compañía, esta identidad se refleja en el diseño de sus espacios, la atención al público y la elaboración de su carta.

“Todo lo que conocíamos en experiencias de gastronomía japonesa era el minimalismo en tonos blancos, negros y rojos, la sobriedad del Japón tradicional. Salvaje busca romper con esa raíz y traer al frente el latinness que nos caracteriza. En Salvaje, la experiencia es latina; la cocina, japonesa. Ese contraste define la esencia de la marca”, explicó Michelle Cure, gerente de operaciones del Grupo Salvaje.

De acuerdo con Cure, esta visión se evidencia en la ambientación del restaurante: “No buscamos pasar desapercibidos; buscamos provocar una reacción y dejar una impresión duradera. Nuestros itamaes aportan la calidez y la energía de nuestra cultura, creando una interacción mucho más dinámica y personal con cada invitado”.

Sobre sus experiencias se encuentra el Omakase, que “significa lo dejo en manos del chef. Cada itamae diseña el recorrido pensando en la persona que tiene frente a él; el verdadero protagonista no es el número de platos, sino la capacidad de sorprender”, señaló Cure.

La gerente indicó que la propuesta ha logrado mantenerse en mercados como el colombiano gracias a su capacidad de adaptación. “En Bogotá encontramos un comensal sofisticado y viajero. Que sigan eligiéndonos en una ciudad con una oferta tan competitiva confirma que hemos logrado ese equilibrio”, dijo.