Cuando apenas faltan 26 días para la primera vuelta en las elecciones presidenciales, cuatro de los principales líderes gremiales del país se dieron cita en un panel convocado por el Foro de Presidentes, organizado por la Fundación Club El Nogal. Pero la conversación también abordó el tema más importante de la coyuntura nacional hoy por hoy: las elecciones presidenciales.
María Elena Ospina, presidenta de Acopi; Bruce Mac Master, presidente de la Andi; Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, y Jorge Enrique Bedoya, presidente de la SAC, participaron en el panel, que fue moderado por Yesid Lancheros, director de SEMANA.
Uno de los ejes del evento fue el liderazgo empresarial, y allí Cabal destacó el papel que deben cumplir los empresarios en las próximas elecciones. “Es tiempo de elegir bien. Es el primer reto que tenemos”, señaló, tras advertir las dificultades en las que se encuentra el país. “Todos los frentes están desbaratados. El sistema de salud; en seguridad, perdimos los territorios en manos de los grupos armados, con la complacencia del Gobierno; el sector de hidrocarburos y minería está totalmente acabado; la infraestructura, parada, se acabó la vivienda de interés social y los subsidios; la educación totalmente adoctrinada, y las relaciones internacionales en su peor momento en la historia de Colombia”.
El presidente de los comerciantes aseguró que el gran desafío es no dejar llevar el país por el abismo, “y tenemos que elegir bien, cambiar el rumbo del país y no permitir que haya un segundo gobierno de izquierda en Colombia porque sería fatal”.
Cabal hizo un llamado al liderazgo de los empresarios y a no quedarse pasivos. “¿Qué estamos haciendo? Estamos hablando con nuestros empleados, con nuestros colaboradores y sensibilizándolos de cómo está el país. Y yo sí lo digo: hay que hacerlo”. Y agregó que “eso de no poder hablar de política en mi empresa está mandado a recoger. O que no pueda hablar con mis proveedores o mis clientes”.
Y agregó: “Vamos a hablar con nombres. Cualquiera de los dos candidatos, Paloma o Abelardo, con matices, defienden la democracia, creen en el Estado social de derecho, son conscientes de que el empresariado es el motor de desarrollo de la economía y la sociedad del país y defienden la propiedad privada. El enemigo es el que nos va a quitar la democracia”.
Cabal advirtió que antes de preocuparse por los retos del nuevo gobierno, “preocupémonos de que las elecciones no se pierdan y cambiemos el rumbo”.
Al resaltar el tema central del foro, el liderazgo de los empresarios, dijo que ellos deben ser conscientes de la narrativa que hay que combatir y trabajar una nueva narrativa que sea capaz de disminuir la brecha con la que ya montó la izquierda y el presidente. “Esa narrativa no nace simplemente a discursos. Nace de miles de millones de pesos invertidos en las bodegas, en la estrategia y en todas las acciones durante todos estos años. Y ahí los empresarios tienen que ser conscientes que hay que invertirle a eso”.
Cabal se proclamó moderadamente optimista frente a las elecciones porque el candidato Iván Cepeda está llegando a su techo del 38 %. “¿Qué pasa con el otro 62 %? Hay gente que está convencida que cambia el rumbo, pero también hay un porcentaje, creo que el 23 %, de indeciso. Si hacemos la tarea somos capaces de voltear el resultado y moderadamente optimista si no se roban las elecciones porque ese es otro riesgo fundamental. Todas las formas de lucha son bienvenidas, según la doctrina de la izquierda, es que tenemos que ser realistas en eso”, afirmó.
Por su parte, Bedoya, de la SAC, al explicar la popularidad de este gobierno señaló: “Vaya y hable con los trabajadores, y con la gente, ellos dicen: ‘A mí me llega la plata, yo llevé no sé cuántos gobiernos comiendo todo lo que sabemos, ahora por lo menos es uno de los nuestros, y es que nos lo dejaron hacer, y entonces ojalá sigan’”.
El dirigente del agro señaló que la tarea es combatir el populismo, porque —dijo— “es de lado y lado”. Destacó que la gente vota por emociones, y no lo hace por un programa de gobierno. “Aquí se convirtió, cuál es el populismo más activo para que convenza a la población de su voto”.
Bedoya coincidió con Cabal en que hay que hablar con los trabajadores y darles información veraz y que el trabajador escuche y escoja, “pero el empresario no puede ser ajeno a tener una conversación, porque si no, ¿qué pasa? También quiere decir que el trabajador no habla y se resiente”.
Sobre la teoría del constreñimiento en este caso, dijo que lo que más crece es el empleo público. “Qué mayor constreñimiento a esos trabajadores nuevos que reciben el empleo del Estado para que voten por ellos, o los almuerzos cuando hacen las reuniones que dicen para entregar títulos de tierra y demás. Qué más constreñimiento para llevar a la gente a votar”, manifestó el presidente de la SAC.
También resaltó la importancia de hacer diálogo político con las diferentes ramas del poder público, “porque aquí nos enfocamos solo en el Gobierno, y no en el Congreso ni en las Cortes”.
A su turno, María Elena Ospina, de Acopi, advirtió que hay “mucha incertidumbre, porque, como están las cosas, no sabemos qué va a pasar y eso es muy delicado”.
Se unió a las opiniones de otros líderes gremiales en el sentido de buscar una forma didáctica de hablar de política. “Hay que educar a la gente, a nuestras familias, a nuestros vecinos, a nuestros amigos, a nuestros empleados. Hay que hablar para que realmente voten y la responsabilidad de nosotros sí es un gran reto el que viene ahora en estas elecciones, pero también es una oportunidad de cambiar el país y darle un nuevo norte”.
Por su parte, Mac Master hizo un llamado para que Colombia no se “autoestigmatizara” y polarizara entre izquierda y derecha. “El problema no es la izquierda ni la derecha. El problema es que no podemos aceptar que haya gente que quiera limitar la democracia en Colombia. Ese es el problema grande”, dijo el presidente de la Andi, y añadió que la dificultad es el populismo, “que nos termina llevando por el camino equivocado para tomar las decisiones equivocadas”.
Frente a la propuesta de una asamblea nacional constituyente, Bruce Mac Master afirma que lo que busca es permitir que el presidente pueda hacer sus reformas, “pero en realidad estamos hablando de un grupo de personas que quiere tomar decisiones sin preguntarle al resto de la sociedad. Eso es perder la democracia y ahí tenemos un problema muy grande”.
Manifestó su principal inquietud hacia adelante. “Me preocupa que vayamos a tener un gobierno que no sea amigo del actual y que, eventualmente, nos termine colocando en una situación de confrontación. Colombia tiene una tarea muy fuerte por tratar de construir un escenario razonable para vivir su democracia. Un escenario donde podamos tener diferencias, podamos pensar distinto, podamos tener partidos diferentes, haya alternancia, tengamos siempre democracia y una constitución que todos respetamos”, señaló Mac Master.
Para él, este gobierno deja muchas preocupaciones, pero también un legado: “Una reflexión y una obligación de entender que somos 52 millones y que tenemos que buscar un mecanismo para trabajar y para convivir 52 millones de personas que pensamos distinto. De lo contrario, le vamos a dejar un país muy fracturado a las próximas generaciones. Tenemos que poder hablar”, puntualizó.