Sonaron alineados el ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, y el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, al anunciar que la decisión tomada en la reunión de la junta, en septiembre, era subir las tasas de interés de referencia, desde el 12 % donde estaban desde el 1.° de julio al 12,25 %. Así, se aplicó un ajuste de 0,25 puntos básicos.
¿Cómo fue la votación? Según explicó Villar, cuatro directores votaron a favor de la decisión que finalmente se adoptó; dos avalaron la ruta de mantener la tasa inalterada y uno planteó y sustentó un incremento en 50 puntos básicos.
El equipo directivo del emisor, regente de la política monetaria, está viendo riesgos inflacionarios tanto en el entorno local como en el global.
Los fenómenos que están a la vista
De acuerdo con las explicaciones de los voceros de la Junta Directiva, tomaron en cuenta hechos que están visualizando en el corto y el mediano plazo. En primer lugar, la inflación total en agosto volvió a aumentar y se ubicó en 6,2 % anual, recordó Villar.
Lo que más se está incrementando es el precio de los alimentos y los regulados (como los energéticos). “Las inflaciones se situaron en 6,1 % y 6,8 %, respectivamente. Asimismo, la inflación de servicios repuntó a 7,2 % anual. La inflación básica —sin alimentos ni regulados— aumentó a 6,1 %, alcanzando su nivel más alto durante el último año”, dijo.
Eso no es todo. El ministro Gómez puso sobre el tapete algunos elementos de las grandes discusiones que se dieron al interior de la junta, previo a la toma de decisión que, en esta ocasión, alineó al Ejecutivo con el equipo técnico del Banco de la República.
El funcionario puso en rojo el hecho de que la inflación es “un impuesto que castiga mucho más a la población vulnerable”. Por ello, manifestó que lo que está sucediendo con la inflación, que es el principal derrotero para subir las tasas de interés, preocupa al Gobierno. Incluso, agregó: “Es uno de los temas más complejos que tenemos en la actualidad”.
Dentro de sus explicaciones, Gómez Martínez también expuso como razón de la decisión el precio internacional del petróleo, el cual no solo afecta el costo de los combustibles, sino que también “tiene capacidad de afectar otros costos de la economía”.
Y el terremoto no quedó por fuera como impulsor de la inflación. De acuerdo con las explicaciones del ministro de Hacienda, las zonas afectadas por el evento sísmico del 10 de agosto son productoras de bienes agrícolas, lo que ha llevado a escasear la producción de algunos alimentos de la canasta familiar, presionando así su precio.
Sincronizados
Tanto el ministro Gómez como el gerente Villar confirmaron que están sincronizados en que hay que alinear más la política monetaria con la económica, pues, como se sabe, un apretón con las tasas de interés termina poniendo un palo en la rueda en el crecimiento de la economía, creando a su paso un efecto dominó: si no crece la producción, se restringe la generación de empleo, los hogares tienen menores ingresos y el efecto termina dando la vuelta.
Por ello, de acuerdo con lo explicado por Villar, se alinearon en un aumento moderado de la tasa de interés, de un 0,25 %, como lo vienen haciendo varios de los bancos centrales de distintos países: ajustes graduales para no afectar ni lo uno ni lo otro, es decir, ni frenar mucho la economía ni dejar que la inflación se impulse tanto como para frenar demasiado el consumo.