No solo hubo aplausos: el auditorio que participa en el XIX Congreso de Asofondos se puso de pie tan pronto como hizo su ingreso al escenario el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, quien en los últimos días ha sido duramente criticado por el Gobierno, que manifiesta su rechazo a las decisiones de la mayoría de la junta del Emisor sobre las tasas de interés de referencia.
“Llamarnos genocidas no era una broma del Presidente”
Luego de varios minutos de ovación, Villar, visiblemente emocionado por el respaldo, sustentó las razones de ese aplauso, que han sido parte del debate nacional en los últimos días, en medio del cual los integrantes de la junta que están a favor de subir las tasas han sido tildados de genocidas. “No era una broma del presidente. Él sustenta que estamos matando a la gente de hambre al subir las tasas de interés”, manifestó, sin entender cómo el mandatario puede sacar pecho porque bajó la pobreza y luego acudir a esa acusación contra los codirectores del Emisor.
“Hubiéramos estado contentos de bajar las tasas, pero no pudimos hacerlo”, dijo, y acto seguido, empezó a desglosar sus argumentos.
La crítica del Gobierno se debe a que, en lo que va del año, se han subido las tasas de interés en 200 puntos básicos, llevándolas al 11,25 %, hasta ahora, sin que se descarte que puedan volver a subir.
De hecho, Villar habló de “el comienzo de un ciclo al alza de la inflación”, que es la variable que los lleva a tomar las decisiones que molestan al Ejecutivo, porque considera que se está atentando contra el crecimiento de la economía y se está afectando el costo de la deuda pública.
Por esas decisiones, el presidente Petro ha señalado a los cuatro miembros de la junta que se mantienen firmes con la aplicación de la política monetaria. En algunos mensajes los acusa de ser favorecedores de banqueros y se opone al mantenimiento de una meta de inflación en el 3 %.
“La evolución de la inflación y de sus expectativas durante 2025 no ofreció las condiciones apropiadas para continuar con el proceso de reducción de la tasa de interés de política, que sí pudo emprenderse en 2024. El único recorte durante 2025 se realizó en la sesión de abril de la Junta, cuando pasó del 9,5 % al 9,25 %”, dijo Villar.
El Gobierno, por su parte, controvierte los argumentos del directivo del Emisor, al afirmar que se basa solo en lo que digan los 25 analistas que encuestan, mientras que Villar confirmó que indagan a empresarios, académicos y sindicatos; estos últimos, que fueron los únicos que se desmarcaron de la posición generalizada según la cual hay riesgo de presiones inflacionarias, opinan desde la percepción.
En una extensa explicación, Villar fue desglosando uno a uno los riesgos que evalúan y que los llevan a aplicar un apretón que, si bien reconoce que “es doloroso”, también es necesario.
“La actividad económica global en 2025 mantuvo un crecimiento de 3,4 %, similar al de 2024. Para 2026 se espera un crecimiento algo menor, de 3,1 %. El crecimiento del PIB en Colombia superó al promedio latinoamericano en 2025. La guerra en Irán tiende un nuevo manto de incertidumbre sobre lo que pueda suceder en 2026. Los impactos de la guerra sobre Colombia son también muy inciertos. Puede haber un impacto fiscal favorable vía precios del petróleo, pero negativo sobre la inflación, a través de aumentos en precios de fertilizantes y alimentos”, explicó.
¿Quién tiene la culpa?
Villar mencionó también que aunque se ha señalado que la inflación solo aumentó por unos cambios muy específicos en una empresa que vende energía en Bogotá (Enel-Codensa), no hay tal. “Los datos que yo tengo, que son del Dane, no dicen eso. Dicen que la inflación aumenta en todos los rubros, todos los diferentes a los regulados”.