En su más reciente reunión de enero pasado, la junta directiva del Banco de la República sorprendió al mercado y, por votación dividida de cuatro contra tres, decidió aumentar 100 puntos básicos el nivel de las tasas de política monetaria y las llevó a 10,25 %.

Sin embargo, la sorpresa va más allá. De acuerdo con las minutas de esa reunión, el grupo mayoritario advirtió su preocupación por un mayor desanclaje de las expectativas de inflación. Es decir, el aumento de estas expectativas en alrededor de 200 puntos básicos entre los meses de diciembre y enero, entre los analistas, debilitó la postura restrictiva de la política monetaria.

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“Este resultado no alcanza a ser compensado por el incremento propuesto de 100 puntos básicos de la tasa de interés nominal, por lo que la decisión de la junta de enero sería solo el inicio de un nuevo ciclo monetario”.

Es decir, los aumentos no pararían allí y así lo ha entendido el mercado. Según una encuesta de Anif, entre analistas del mercado sobre la decisión de la junta del banco central para la reunión de hoy 31 de marzo, hay consenso en que habrá un nuevo aumento en la tasa de interés, pero no hay unidad de criterio frente a la magnitud de este ajuste. La mayoría de los analistas consultados (12 de 22) anticipa un incremento igual o superior de 100 puntos básicos, mientras que ocho proyectan un aumento de 75 puntos básicos y un analista prevé un aumento de 25 puntos básicos.

Debido a las presiones inflacionarias -como el aumento del salario mínimo y un eventual fenómeno de El Niño- y al desanclaje hacia el futuro, se sugiere que la postura monetaria deberá mantenerse en terreno restrictivo por más tiempo”. Foto: Adobe Stock, Semana

Bancolombia, en un reciente informe anticipándose a la reunión de la junta del emisor este 31 de marzo, advierte que la decisión de política monetaria se produce en un momento en el que el balance de riesgos inflacionarios vuelve a deteriorarse, en un entorno donde las presiones internas persistentes se combinan con un frente externo menos favorable.

“En este contexto, esperamos que la junta directiva del Banco de la República aumente en 100 puntos básicos su tasa de interés de política monetaria, hasta 11,25 %. Así, el primer semestre de 2026 estaría marcado por una postura más restrictiva de lo previsto, tal que la tasa llegaría hasta 12,75 %”, anticipa el informe.

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Ante el incremento del mes de enero de 100 puntos básicos, el estudio destaca dentro de los factores internos que han hecho más persistente la inflación, que en febrero se ubicó en 5,29 % anual, el aumento del salario mínimo de más del 23 % —superior a la inflación observada a finales de 2025, que fue del 5,10 %—; más las ganancias de productividad, ha introducido un choque significativo en los costos laborales. No solo por el impacto en los precios, sino que se transmite a través de mecanismos de indexación que amplifican su efecto. “La elevada incidencia del salario mínimo en la estructura de costos de varios servicios, como arriendos y comidas fuera del hogar, dificulta una corrección rápida de la inflación y eleva el riesgo de efectos de segunda ronda”, señala Bancolombia.

A esto se suma el riesgo de presiones adicionales sobre los alimentos ante la alta probabilidad, que ya supera el 80 %, de ocurrencia del fenómeno de El Niño en el segundo semestre de 2026.

Las expectativas de inflación continúan reflejando un entorno desafiante. Las encuestas a analistas y las medidas implícitas en los mercados se ubican por encima del límite superior del rango de tolerancia del Emisor (2 %-4 %), tanto en el corto como en el mediano plazo, lo que confirma que el anclaje de las expectativas aún no se ha consolidado. Incluso, los cálculos superan el 6 % para el cierre de este año y se acercan en algunos casos al 7 %.

Hay un riesgo de presiones adicionales sobre los alimentos ante la alta probabilidad, que ya supera el 80%, de ocurrencia del fenómeno de El Niño en el segundo semestre de 2026. Foto: Jorge Orozco

Por su parte, el entorno internacional comienza a jugar un rol cada vez más determinante en la configuración de la política monetaria. El aumento en los precios internacionales del petróleo y el gas, por cuenta del conflicto en Oriente Medio, no solo ha elevado la volatilidad financiera, sino que ha reabierto el riesgo de que el proceso desinflacionario pierda fuerza a nivel global. En esta línea, la OCDE ha señalado que el choque energético podría traducirse en un repunte de la inflación a nivel mundial, con economías avanzadas como Estados Unidos que podrían ubicarse en niveles cercanos al 4,2 %.

Los bancos centrales han empezado a enviar mensajes. En Estados Unidos, agrega el análisis de Bancolombia, la Reserva Federal reforzó un mensaje de prudencia frente a la flexibilización, mientras que en la zona euro el Banco Central Europeo ha advertido sobre los riesgos que enfrenta la trayectoria de la inflación en un entorno de mayores presiones externas. “En ambos casos, el margen para recortes adicionales se ha reducido de manera significativa, tal que el mercado prevé estabilidad y dos aumentos de tasa respectivamente para cada entidad”, señala.

En la región, dice el estudio, este ajuste también es evidente. En Brasil, el banco central ha adoptado una postura más cautelosa frente a la continuidad de los recortes, mientras que en México la persistencia de la inflación básica sugiere un espacio más acotado para continuar con este proceso. Incluso en economías donde el ciclo de recortes estaba más avanzado, como Chile, han surgido señales de prudencia ante la volatilidad cambiaria y los riesgos externos.

“El ajuste en las expectativas globales también se ha reflejado en un endurecimiento de las condiciones financieras. El fortalecimiento del dólar y la mayor volatilidad en los mercados han reducido el apetito por riesgo hacia economías emergentes, aumentando la probabilidad de salida de capitales y presión sobre los tipos de cambio.

En conjunto, estos desarrollos sugieren que el entorno global deja de favorecer de manera clara una reducción de tasas y comienza a transitar hacia una fase más incierta. En este contexto, la postura más restrictiva de Colombia deja de ser una excepción y pasa a estar más alineada con un entorno internacional en transición”, anticipa Bancolombia.

Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, explica que el proceso de desinflación que había sido muy exitoso en 2023 y 2024 se estancó y en el periodo más reciente se ha empezado a revertir. Bogotá Febrero 11 de 2025. Foto: Juan Carlos Sierra-Revista Semana. Foto: JUAN CARLOS SIERRA PARDO-SEMANA

El informe concluye con hechos clave para Bancolombia: uno, que un aumento de 100 puntos básicos, como el de enero, responde a la necesidad de enviar una señal clara de compromiso con la estabilidad de precios. “La magnitud del ajuste refleja no solo la evolución reciente de la inflación, sino también la intención de evitar un deterioro adicional en las expectativas en un entorno de riesgos al alza persistentes”.

Dos: “Al mismo tiempo, la decisión reafirma que el ciclo de política monetaria aún no ha concluido. La combinación de presiones internas, expectativas aún frágiles y un entorno externo más desafiante —cuyos efectos se transmiten hacia la inflación local a través de mayores costos de energía, transporte e insumos agrícolas— sugiere que la postura monetaria deberá mantenerse en terreno restrictivo por más tiempo”.