A la voz de una sequía que se acerca, se hace más necesario poner el ojo en el seguimiento que adelanta diariamente la Superintendencia de Servicios Públicos, a partir de la información que recaba de las entidades que hacen las mediciones.
Para este 25 de marzo, la entidad que inició el monitoreo de las represas, desde febrero de 2026, principalmente para investigar si se aplicaban incrementos inusuales en las tarifas de energía, pese a la existencia de agua, pasó revista por los datos y lo que concluye no deja de preocupar.
Según el reporte diario de seguimiento de la Superintendencia de Servicios, los embalses de Muña y Chuza, en el interior del país, caen en un 31,4 % y 30,84 %, respectivamente, lo que implica que tienen la situación más crítica del sistema hídrico de Bogotá en todo el período revisado.
El informe señala que “la caída de Muña se da pese a altos caudales en el río Bogotá, lo que evidencia mayor presión por la demanda de agua en la capital“.
Natasha Avendaño, gerente del Acueducto de Bogotá, fue consultada por SEMANA para explicar qué implica dicha situación. Desde la perspectiva de la directiva de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, se trata de una circunstancia que está dentro de lo normal y no pondría en riesgo el abastecimiento de agua en la capital del país.
Por un lado, Avendaño recordó que Muña no tiene nada que ver con el sistema hídrico de Bogotá, sino que es para generación de energía. En ese sentido, hay que señalar que, en todo caso, el asunto no es para echarlo en saco roto, ya que desde hace rato, en Colombia también se viene hablando del panorama energético, que está tan a ras que no aguantaría un choque proveniente de un fuerte fenómeno del Niño.
Entretanto, en lo que tiene que ver con el embalse de Chuza, según explica Avendaño, tiene el nivel normal para esta época del año. “Estamos terminando el año hidrológico, es decir, la temporada de bajas afluencias al sistema Chingaza”, manifestó.
Además del panorama normal que tiene Chuza, el porcentaje que registra equivale a 16 millones de metros cúbicos por encima de la curva guía, dijo Avendaño.
Entre tanto, de acuerdo con el informe de seguimiento de la Superintendencia, lo que evidencian los números es que persiste la distribución desigual de las lluvias en el sistema. “Mientras algunas cuencas registran excesos importantes, otras continúan con déficits o recuperaciones inestables”.
En todo caso, lo clave es que se mantenga la lupa sobre el panorama de los embalses. Principalmente, porque ya está anunciado el próximo fenómeno del Niño, que podría impactar tanto el tema de la energía como la del agua.